0 Comments
Halima Cuadra
5:11 pm

¿Por qué dejé de escribir?

book-760021
Tuve una relación a larga distancia hace algunos años, solía escribirle cartas épicas contándole todo lo que hacía y una que otra cosa producto de mi imaginación. Hoy en día quisiera poder echarle mano a esos documentos, por que si bien no eran poesía eran prosa mágica, inventaba tan fluidamente que perdí la cuenta de lo que era realidad. Pero luego de una rabieta con el susodicho eliminé cualquier rastro de toda esa literatura personal que tenía, una verdadera lástima para mis descendientes, digo yo, al menos es una lástima para mi.

Siempre me ha gustado escribir, tengo un amigo que vive en mi país con el cual me escribo, es extraño, pero me gusta tanto esa correspondencia que cuando nos vemos es como tener otro amigo totalmente diferente, cuando nos encontramos hablamos de otras cosas.

Un día conversando con alguien, que tenía mucha influencia sobre mi, tocamos el tema de los emails, correspondencias, blogs en internet y comunicación escrita en general. Él me dijo: “no escribas nada de lo que te puedas arrepentir si ves publicado en un periódico“ o algo así. Sembró en mí algo que hasta ese momento no había pensado ni procesado: me dio PENA. Empecé a sentir pena por lo que escribía y dejé de escribir, le dejé de escribir a mi amigo y dejé de escribir inclusive mentalmente, de repente todo me daba pena.

Hace un tiempo leí “Los Cuatro Acuerdos“ de Don Miguel Ruíz, este libro describe una serie de pasos para lograr libertad del alma y algo de felicidad. Uno de estos acuerdos trata acerca de cuidar tus palabras y otro habla sobre que nada es personal. No puedo dejar de recomendar este libro, es corto y puede ser leído varias veces.

Después de leer este libro y empezar a practicar el hábito de no tomarme nada personal fui capaz de volver a escribir.

Definitivamente lo que esta persona me dijo no tenía la intención de inhibir mi deseo de escribir, me lo dijo para protegerme. Yo tomé muy personal sus palabras y atrofié una necesidad vital para mí. Por no entender que lo que me decía no tenía nada que ver conmigo sino con él y sus vivencias, no tenía la intención de definirme.

De igual manera me cuestiono cuantas cosas digo sin pensar y sin cuidar mis palabras, quien las recibe no tiene por que interpretar lo que yo estoy pensando, ¿cuántas cosas decimos producto de nuestras propias experiencias y limitaciones?

Hoy en día trato de usar palabras mas amorosas, menos criticonas… ¡trato!, no siempre lo logro, pero la práctica hace el maestro.

Namasté,

Halima

Tags:
0 Comments
Halima Cuadra
3:50 pm

3 días después

Hace un tiempo pasé por un momento muy triste en mi vida, uno de esos momentos en donde sientes que no puedes respirar, cuando piensas que lo único que no quieres es estar solo y cuando estas acompañado lo único que quieres es estar solo. Sentí la desesperación de no poder pensar claro y solo tener en mi mente lo triste que estaba.

He pasado los últimos años de mi vida haciendo mucho estudio interior: leyendo los famosos libros de “auto-ayuda” que tanto desprecié en mis veintes, y descubriendo pasos concretos de cómo salir de una depresión. Gracias a este estudio hoy sé que las mujeres conversamos nuestros problemas y los de otros no solo por simple y banal bochinche, sino que este tipo de contacto entre amigas nos hace producir una hormona que se llama oxitocina la cual nos da una sensación de bienestar y seguridad social, estado altamente recomendado cuando estamos atravesando por un estado triste o depresivo.

En mi búsqueda de una solución rápida a mi tristeza empecé a conversar con muchas buenas amigas y amigos que tengo, tratando de generar la mayor cantidad de oxitocina posible, oí de todo tipo de buenos y amorosos consejos, pero hay uno que me quedó muy claro y fue este: “espera 3 días, no hagas nada más, sigue pensando en lo que quieras, no te castigues, solo espera 3 días y vas a ver que todo va a estar mejor”.

Esperé 3 días y ¡sí! estaba mucho mejor, no voy a decir que estaba menos triste pero tenía un plan de acción a seguir. Ese consejo resonó en mi durante esos días, me di permiso para llorar, pensar mil y un vez en lo que estaba pasando, me dio mucha libertad y al final del tercer día, aunque seguía triste,  sentí mucho optimismo y mucho amor hacia mi misma y mis sentimientos. Sabía que todo iba a estar bien.

Ese consejo ahora lo uso para todo, cuando tengo que tomar una decisión importante, espero 3 días, cuando estoy molesta con alguien y quiero gritarle cuatro verdades, espero 3 días. Cuando alguien me hiere con sus palabras, espero 3 días. En todos los casos nada más me ha traído enormes beneficios y mucha claridad en mis acciones.

En esos 3 días logro identificar mi responsabilidad sobre mis sentimientos, que lo que la gente me dice no define quien soy y separo mi ego de lo que realmente está pasando para poder estar en paz conmigo misma.
 
Estos 3 días no son mágicos, a mi me ha ayudado el hecho de estar esperando con mucha conciencia 3 días de incertidumbre o dolor para luego tomar una decisión y empezar a sanar.
 
Namasté,


Halima

Tags:
0 Comments
Halima Cuadra
6:52 pm

Ser uno mismo

Hace unos días leí una nota sobre una chica que a sus 27 años quería ligarse las trompas porque ella estaba segura que no quería tener hijos, comenté esa noticia con unos amigos y la polémica empezó.

Resulta que varios doctores se negaron a llevar a cabo el procedimiento alegando que esta chica estaba muy joven, y que quizás más adelante pudiera cambiar de parecer.

Algunos de mis amigos estaban del lado de los doctores y otros decían que la chica tenía el derecho sobre su cuerpo, que era una adulta y ella podía decidir.

En ese momento quise escribir sobre los derechos de la mujer a decidir si quiere o no tener hijos. Pensé y pensé como hacerlo de una manera políticamente correcta y no la encontré. Encontré, sin embargo, que la polémica se desata no porque la chica tenga o no razón, sino porque nos causa mucho miedo que alguien sea tan abiertamente diferente y que desafíe de esa manera lo normal. Una mujer que diga que no quiere tener hijos con tanta seguridad no es común, pudiéramos pensar que va en contra de lo que “toda mujer quiere”: ser madre.

Nos asusta que se rompan las reglas porque seguro luego de eso vendrá el caos. Cuando tenemos frente gente valiente que se atreve a vivir su verdad nos reta a vivir la nuestra. Y eso nos causa molestia.

Desafiar todos los estándares que nuestra sociedad, amigos y familiares nos establecen, y que nosotros aceptamos como reglas, es duro y asusta.

Todos tenemos diferentes dones, gustos y habilidades, unos más aceptados otros un poco mas excéntricos. No todos nos atrevemos a defender nuestros valores contra viento y marea, como la chica que quiere evitar ser madre. Pero todos tenemos la capacidad de vivir nuestra vida y expresarnos  como realmente somos.

Un día me di cuenta que aunque mi mamá siempre me dijo que no tenía porque ser igual a nadie, yo vivía según lo que la sociedad esperaba de mí y no como realmente quería. Este tipo de conducta nos enferma física, mental y espiritualmente. Yo me sentía enferma y decidí buscar ayuda.

Gracias a los consejos de diversos profesionales como: mi profesor de yoga, mi coach y mi psicóloga, pude encontrar dentro de mí el valor que necesitaba para vivir la vida que quería, haciendo lo que me daba satisfacción. Da miedo, pero buscar ayuda es importante y reconfortante.

Mi consejo es: si sientes molestia o miedo por algo que esta pasando dentro de ti, busca alguien con quien hablar. Puedes encontrar entre tus conocidos alguien que haya pasado por algo similar. Sino encuentras a nadie que le tengas la confianza suficiente para tener este tipo de conversación puedes buscar ayuda profesional. Existen muchos profesionales hoy en día que pueden guiarte, busca la opción que más se ajuste a tus creencias y forma de ser. Lo importante es que poco a poco empieces a oírte y a diferenciar tus deseos de los deseos de los demás.

Cuando decides a aceptarte como eres y serlo sin pena pasan cosas maravillosas. Te empiezas a querer a ti mismo de una manera que no pensabas que fuera posible, empiezas a ser tu mejor compañía, te diviertes solo. Lo que te permite escoger amistades más afines a ti, no pasas el tiempo con cualquiera por miedo a la soledad.
Lo único malo es que se empiezan a alejar de ti las personas que viven desde el miedo, porque los retas a ser ellos mismos. Pero no te preocupes por que en cambio empiezas a atraer gente como tú, gente que se acepta y vive su verdad sin molestar a nadie.

Hay un poco de locura dentro de todos. Pero todos tenemos el deber, el poder y la responsabilidad de ser nosotros mismos.

Namasté,

Halima

Tags:
0 Comments
Halima Cuadra
5:34 pm

Críticos profesionales

Tengo una amiga que tiene todo para ser feliz: es inteligente, divertida, espiritual, hermosa, buena amiga y muy confiable. La mayor parte del tiempo es muy agradable estar con ella. Siempre que nos reunimos a conversar me cuenta sobre alguna tragedia nueva en su vida y según lo que me parece que su vida es bastante complicada.
 
Pasé mucho tiempo preguntándome ¿por qué?, ¿por qué tiene tantos problemas?, ¿por qué todo le sale mal?, ella siempre me dice que yo soy una suertuda, que las cosas en mi vida siempre están bien y fluyen. La verdad no siempre están bien y no siempre fluyen mucho que digamos, pero definitivamente, mi vida es menos complicada.
 
Me puse a pensar que era lo que nos diferenciaba, y un día conversando con ella me di cuenta. Justo hablábamos de algo muy bueno que estaba pasando en su vida, y luego de que me contó todo lo bueno me dijo el malvado PERO: “pero no es exactamente lo que quería, mira que los acabados de este apartamento no son buenos…”
 
Y caí en cuenta, no hay manera de que algo bueno pase en su vida si solo ve lo malo en todo, y este no es un concepto supersticioso, si solo hablas de lo malo en tu vida, si solo ves lo malo no dejas espacio para lo bueno y lo positivo. No lo notas nunca.
 
Vives constantemente buscándole la quinta pata al gato y siempre se la encuentras. Y los que están cerca de ti eso es lo que ven, que tu vida es un caos y estas muy complicado para dar un paseo agradable por el parque, así que quizás inviten a otra persona con más tiempo y menos problemas.
 
Tengo un amigo que abrió una oficina en un área muy linda de la ciudad, la oficina es alucinante, él muy emocionado invitó a sus amigos a que la visitaran y casi todos le decían lo hermoso que estaba el espacio. Llegaron 2 amigos de él que en cuanto entraron notaron como la pintura en un área se estaba descascarillando y el otro notó como un a puerta no cerraba bien. Eso fue lo único que dijeron al respecto del sitio.
 
Cuando oí lo que habían comentado, caí en cuenta que era ese mismo tipo de persona que solo ven lo malo en la vida. Definitivamente mi amigo había notado esos problemas en el espacio, él se había pasado meses enteros estudiando cada detalle. ¿Era realmente necesario que estas personas le recordaran esto?, no.
 
Debemos reconocer cuando estamos en este tipo de postura. Cuando sólo criticas sólo eres capaz de ver lo malo, te has entrenado para ello. Date cuenta que si te siguen pasando cosas malas en tu vida, no es por que te dejaron de pasar buenas, es que perdiste la habilidad de ver lo bueno en tu vida.
 
¿Y si no eres tú el negativo sino un amigo, conocido o familiar tuyo?

Primero define si es siempre así o esta pasando por una etapa. Si está pasando por esa etapa como buen amigo o familiar sólo te queda oírlo y no tomarte nada personal. Al final todo los juicios de cada persona no son más que eso: sus juicios, y no tienen nada que ver contigo, es el reflejo de lo que está pasando dentro de ellos en ese momento.
 
Si puedes identificar que esa es la manera de operar de esta persona siempre y no estas en la posición o en el deseo de evitarla entonces mi recomendación sería que dosifiques el tiempo que pases con ella. No es necesario invertir nuestro tiempo en personas o actividades que no resalten lo positivo de este maravilloso mundo.
 
Namasté,
 
Halima

Tags:
0 Comments
Halima Cuadra
8:23 pm

El arte de recibir

salt-desert-749588
Me reuní con unas amigas un sábado por la tarde a tomar el té, hemos creado una adicción al té chai, y alguna tarde del fin de semana quedamos a tomarnos una tacita. Esta tarde en especial quedé con dos amigas, que se conocen, pero son amigas a través mío.
 
Tenían mucho tiempo de no verse, al sentarnos en el sitio una le dijo a la otra: oye pero que delgada estás. A lo que le contesta mi otra amiga: no para nada si me acabo de engordar XX libras. Acto seguido yo le digo a la otra: que lindo como llevas el cabello ahora. Y ella contesta: encontré un peluquero baratísimo que me arreglo el desastre del peluquero anterior, y así continuó la conversación.
 
Hasta que le dije a una: oye, pero que difícil es quedar bien contigo, te quiero hacer un halago pero no me dejas.
 
Después de eso todas nos miramos y nos reímos, aceptamos que no sabemos aceptar halagos y nos contamos anécdotas acerca de diferentes momentos en los que alguien nos halagó y no lo aceptamos adecuadamente simplemente dando las gracias.
 
Somos tan malos para recibir halagos, y lo peor, estamos tan a la defensiva, que la mayoría de las veces que los recibimos pensamos mal de la persona que nos los da. Algo querrá que anda tan buena gente ¿no?
 
Pero ¿por qué es importante saber recibir halagos?
  • Número uno: porque nos lo merecemos. Un poco de aceptación por parte de los demás no sobra.
  • Dos: porque se siente bien. Tanto para el que lo recibe como para el que lo da. Dar un halago a alguien que te va a desarmar tu observación no es tan sabroso como dárselo a alguien que lo recibe con una sonrisa grande.
  • La tercera razón y para mi la más importante: porque nos enseña a sentirnos cómodos recibiendo en general.
Aprender a recibir es un arte perdido. Si tú no sabes como recibir un halago, probablemente no sabrás recibir un pago justo por tu trabajo y menos recibir el amor de una pareja. Si siempre invalidas lo que recibes, siempre ves lo malo, lo que recibas siempre será muy poco o mucho, pero no lo adecuado para tu vida.
 
¿Te sientes estancado en tu vida profesional? ¿sientes que no recibes la cantidad de dinero que te mereces? o ¿qué tu negocio no va tan bien como quisieras?
 
Las razones para esto pueden ser muchas y algunas están fuera de tu control. Pero una de las causas pudiese ser que no te crees merecedor de recibir más por lo que haces. Lo que es lo mismo no sabes recibir, no estas en ese lugar desde donde sabes tu valor y recibes agradecido lo justo por lo que haces.
 
¿Sientes que no encuentras la persona adecuada y qué pierdes tu tiempo?

Una de las razones puede ser que no sepas recibir el amor de tu pareja y empieces a buscarle la quinta pata al gato porque simplemente no es posible que todo sea tan perfecto. ¿Y sabes?, cuando buscamos algo lo encontramos.
 
Creo que está no es la única razón por la cual a veces nos estancamos en algún aspecto de nuestras vidas y no es tan fácil resolverlo, pero puede ser una causa. El principio para resolver problemas es identificarlos para poder empezar a trabajar en ellos.

Mi tarea desde esa tarde es: si alguien me dice algo bonito sobre mí, yo le respondo con un ¡GRACIAS!.
 
Lo que trato es practicar el arte de recibir, para poder recibir en otras áreas de mi vida.
 
Namasté,
 
Halima

Tags:
0 Comments
Halima Cuadra
12:59 pm

Como nos habla nuestro cuerpo

diet-617756

No es ningún secreto que la gran mayoría de las mujeres tenemos, o hemos tenido, una relación de odio-odio con nuestro peso. Algunas queremos pesar menos, la mayoría, otras quieren pesar más, esas son unas pocas afortunadas que se dejan odiar por el resto de las mortales. Algunos hombres también entran en esta carrera por perder o ganar peso, la psiquis del hombre es diferente y las razones para querer perder peso pueden ser  muy distintas. Para ambos quizás la solución puede ser la misma.

Mi intención no es escribir un post más con consejos de cómo adelgazar, todos sabemos a estas alturas que hacer. Tenemos acceso a mucha información ya sea en libros, internet, radio o televisión: come menos, más verdes, más agua, más ejercicios, duerme más, menos alcohol, deja de fumar y ¡listo!.

Pero ¿por qué se nos hace tan difícil seguir estos ¨simples¨ pasos?

Te voy a contar mi experiencia, quizás esto te sirva de referencia y puedas ver las cosas desde otro punto de vista.

Hace ya casi 20 años empezó mi lucha contra mi peso y mi imagen. Durante mi adolescencia y consecuencia de un par de viajes al norte gané 10 kilos que me atormentaron desde entonces hasta hace 4 años más o menos. Hemos tenido una relación complicada, algunas veces me abandonaron y otras se quedaron conmigo más del tiempo que hubiese querido, trayendo más kilos a acampar en mi cintura. 
Aún sabiendo todo lo que tenía que hacer, no lograba perder el peso que quería de una manera permanente.

Me decía a mi misma que no tenía tiempo para hacer ejercicios, y que además yo no era atlética. Tengo el recuento de las mejores excusas para no llevar una vida sana y ordenada.

Mi llamada de atención fueron 2 cosas:
  • Mis constantes migrañas, que ya estaban fuera de control.
  • Mi profesorado de Yoga.
Estaba sufriendo de migrañas. Siempre he tenido miedo a volverme loca y me refiero a sufrir seriamente una enfermedad mental, no loca como dice la gente que estoy, esa locura temporal es una forma más creativa de ver y afrontar la vida. No, esa no, me refiero a una enfermedad seria y reconocida con nombre propio y que aparezca en Wikipedia.

Dentro de esas enfermedades mentales la que más me atormenta es el Alzheimer, mi abuela materna murió de esta terrible enfermedad y tiene un componente genético. Supuse que el estar lastimando mi cabeza constantemente no sería bueno para evitarla.

Tenía que hacer algo. Hace un tiempo leí que las migrañas podían ser provocadas por ciertos alimentos. En algunos casos es un bajón de azúcar después de haber comido algo muy alto en azúcar; el cuerpo se descompensa y produce esa sensación de mareo, dolor y estrellitas. Mis migrañas están provocadas directamente por lo que como.

Estudiando mi profesorado de yoga conocí algo que se llama Ahimsa. Trata de la no violencia contra ningún ser vivo (es la base del vegetarianismo), lo más importante, no violencia contra nosotros mismo.

Me chocó en ese momento como siendo una aspirante a profesora de yoga yo estaba cometiendo obviamente actos violentos contra mi cuerpo. Me daba pena pensar que les iba a enseñar a mis alumnos a no ser violentos y que en el fondo yo era una hipócrita por que yo me estaba causando dolor. Y para rematar sentía que mi apariencia física no era la de una “yogi”.

Las cosas te llegan cuando estas listo y en esos días me llegó un email de una Coach de Salud Holística que estaba recomendando el programa de otra Coach para desintoxicarse. Me inscribí inmediatamente, ¡eso era lo que necesitaba una medida más drástica!. Porque por más que comía cosas sanas y bajas en azúcar, seguía sufriendo de migrañas.

Empecé el programa de desintoxicación por 21 días, donde además de desintoxicarme físicamente me desintoxiqué emocionalmente. Durante el programa la Coach nos pedía que escribiéramos sobre nuestros sentimientos y reacciones a lo que comíamos. Al finalizar mis migrañas eran historia, había comprendido como mis emociones afectaban directamente la manera en que mis alimentos eran procesados por mi cuerpo y como afectaban mis decisiones frente a lo que comía. Lo mejor: había perdido el miedo a comer.

¿Cómo lo hice?

Entendí que mis migrañas eran causadas tanto por mis toxinas físicas como por las emocionales. La solución para mi peso y dolencias, no era un régimen alimenticio, ni aprenderme los valores calóricos de cada alimento. Era oír mi cuerpo, mi coach me ayudó a identificar donde había ruido en mi vida y como calmarlo para poder empezar a oírme. El enfoque de un Coach Holístico era el que yo necesitaba.

El cuerpo constantemente nos manda mensajes de lo que quiere y es solo cuestión de afinar el oído. Por ejemplo: sentir dolor físico es un mensaje alto y claro que necesita atención porque lo hemos ignorado.

A partir de ese momento he perdido esos 10 kilos, poco a poco, hoy en día ni siquiera son importantes. Aprendí a oír mi cuerpo y mis deseos, ¿qué es lo que realmente quiero comer? ¿qué es lo que realmente quiero hacer? ¿quiero caminar? ¿quiero nadar?.

Puede ser que no seguimos esos pasos tan sencillos para llevar una vida saludable porque estamos ocupados en otras cosas, porque pensamos que cuidar nuestro estado físico es superficial, o porque tenemos mucho ruido y distracciones que nos alejan de nosotros mismos.

Todos somos diferentes y puede ser que mi solución no sea la tuya, pero mi solución acepta ser adecuada por cada quien, quizás valga la pena probarla, ¿verdad?.

Si tienes problemas con tu peso y quisieras que fuera diferente te recomiendo buscar ayuda y no conformarte con poco. Somos seres complejos, pero las soluciones no deberían ser complicadas ni estandarizadas. Yo te sugiero seguir pasos sencillos que tomen en cuenta todas las áreas de tu vida, quédate cerca de aquellos consejeros o profesionales de salud que además de decirte que comer te pregunten como estás y como va el trabajo.

Namasté,

Halim
a                                 
diet-398613

Tags:
0 Comments
Halima Cuadra
8:32 am

Mi momento más feliz

Tengo una relación muy agradable con mi mama, para los que creen en otras vidas les digo que esa mujer y yo fuimos hermanas en otra vida, para los que no, simplemente les cuento que yo la veo a ella como una amiga a la que le cuento todo, y que sin decirle mucho siempre puede leer mis estados de ánimo.

En nuestras tertulias donde solemos repetir el mismo cuento una y otra vez  sin que eso logré desinteresarnos por lo que la otra habla, hay un tema que a mi mamá le gusta contarme: la época de su vida en la cual ella se sintió más feliz. La época siempre es la misma una franja de tiempo entre sus 19 y 25 años, donde según cuenta no tenía ninguna responsabilidad pero era independiente económicamente, viajaba y se divertía.

Tengo un buen amigo con el cual siento mucha conexión que también me ha conversado lleno de ilusión de su época más feliz. Para él fue su niñez, sus años de primaria hasta justo antes de la adolescencia.

Ambos en su momento me han hecho reflexionar en cual es mi momento más feliz y durante varios años he estado examinando y valorando varias etapas de mi vida para encontrar ese momento, y quería encontrarlo porque si por esas cosas de la vida me encuentro con el genio de Aladino y el señor me dice que me va a cumplir el deseo de volver a un momento de mi vida que quiera volver a vivir quiero tenerlo listo y claro, para no fallar, para pedir exactamente lo que quiero.
Esta es otra parte de mi personalidad, mi primera carrera es Ingeniera Industrial y me gustan mucho los números y las cosas exactas, delimitadas, que se puedan comprobar. Estar lista para eventos por si las moscas es algo que forma parte de mi andar por este mundo.

Una de las cosas que recuerdo todos los días es disfrutar el momento, estar presente, es una enseñanza del Yoga. Estar en el presente y disfrutarlo es algo que trato de transmitir a mis clientes de coaching y a mis alumnos de Yoga, no pensar en otra cosa que no sea lo que están haciendo en ese momento. Tener un plan pero no perderme el camino, disfrutar el camino por el que ando, que es lo único seguro que tenemos, lo único que se puede modificar es el ahora. Al futuro no estamos seguros que llegaremos y el pasado no podemos manipularlo.

La verdad es que yo no quiero volver a ninguna época pasada, después de analizar y de evaluar y comparar diversos momentos de mi vida, llegué a la conclusión ya hace unos años, mucho antes de conocer el Yoga, que mi momento más feliz es ahora.
Cuando era niña era feliz de jugar con mis hermanos y de que mi abuela me consintiera en todo; en la escuela secundaria era feliz de no tener que pagar la renta, no tener responsabilidades y escoger las amigas que me han acompañado por más de 20 años y no me imagino mi vida sin ellas; cuando estaba en la universidad era feliz de escoger mi futuro, de jugar al adulto; cuando empecé a trabajar estaba feliz de la independencia económica; cuando me mudé de la casa de mis padres estaba feliz de tener mi espacio.

Cada etapa me ha dejado amigos entrañables, seres maravillosos que me han regalado sus secretos y un poquito de sus vidas; en el 99% de las relaciones de pareja en las que he estado he sido feliz, de todas he aprendido cosas de mi personalidad, me han empujado a estar donde estoy y ser quien soy, hombres encantadores que me han permitido ser su amiga y confidente por un periodo de sus vidas. Como todos he sufrido con rupturas y desamores, pero ese pedazo es solo una pequeña veta del todo.
Si me encuentro con el genio pues le voy a contar que soy feliz, que no quiero volver a ninguna relación del pasado, ni quiero volver a ser la niña en faldita de cuadros que no quiere desayunar, que no quiero trabajar en un banco, que amo a mis padres y lo que mas me gusta es visitarlos, en fin creo que tengo mucho que contarle, por que cuentos es lo que hay.

¿Qué le pediría?

Le pediría un botón, un botón que me sirva para apretarlo cuando este ansiosa por un problema futuro que me aqueje en el presente y que me relaje; ese mismo botón tiene que servir para los que me conocen y quieran vivir en el presente felices,  por que me mortifica ver amigos, familiares o clientes tratando de estar en otro lado que no sea aquí y ahora. Quiero un botón que me sirva para acordarme que me gusta mi presente mas que mi pasado y que mi futuro me va a gustar mas aún.


Namasté,

Halima
Heart In Sand by Petr Kratochvil

Tags: