3 días después

Hace un tiempo pasé por un momento muy triste en mi vida, uno de esos momentos en donde sientes que no puedes respirar, cuando piensas que lo único que no quieres es estar solo y cuando estas acompañado lo único que quieres es estar solo. Sentí la desesperación de no poder pensar claro y solo tener en mi mente lo triste que estaba.

He pasado los últimos años de mi vida haciendo mucho estudio interior: leyendo los famosos libros de “auto-ayuda” que tanto desprecié en mis veintes, y descubriendo pasos concretos de cómo salir de una depresión. Gracias a este estudio hoy sé que las mujeres conversamos nuestros problemas y los de otros no solo por simple y banal bochinche, sino que este tipo de contacto entre amigas nos hace producir una hormona que se llama oxitocina la cual nos da una sensación de bienestar y seguridad social, estado altamente recomendado cuando estamos atravesando por un estado triste o depresivo.

En mi búsqueda de una solución rápida a mi tristeza empecé a conversar con muchas buenas amigas y amigos que tengo, tratando de generar la mayor cantidad de oxitocina posible, oí de todo tipo de buenos y amorosos consejos, pero hay uno que me quedó muy claro y fue este: “espera 3 días, no hagas nada más, sigue pensando en lo que quieras, no te castigues, solo espera 3 días y vas a ver que todo va a estar mejor”.

Esperé 3 días y ¡sí! estaba mucho mejor, no voy a decir que estaba menos triste pero tenía un plan de acción a seguir. Ese consejo resonó en mi durante esos días, me di permiso para llorar, pensar mil y un vez en lo que estaba pasando, me dio mucha libertad y al final del tercer día, aunque seguía triste,  sentí mucho optimismo y mucho amor hacia mi misma y mis sentimientos. Sabía que todo iba a estar bien.

Ese consejo ahora lo uso para todo, cuando tengo que tomar una decisión importante, espero 3 días, cuando estoy molesta con alguien y quiero gritarle cuatro verdades, espero 3 días. Cuando alguien me hiere con sus palabras, espero 3 días. En todos los casos nada más me ha traído enormes beneficios y mucha claridad en mis acciones.

En esos 3 días logro identificar mi responsabilidad sobre mis sentimientos, que lo que la gente me dice no define quien soy y separo mi ego de lo que realmente está pasando para poder estar en paz conmigo misma.
 
Estos 3 días no son mágicos, a mi me ha ayudado el hecho de estar esperando con mucha conciencia 3 días de incertidumbre o dolor para luego tomar una decisión y empezar a sanar.
 
Namasté,


Halima

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