Cómo curar el estrés

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En mis clases de yoga privada he notado una constante en todos los clientes que atiendo: sin importar a que se dedican en su día a día están estresados.

También veo muchas personas con lesiones de diversos tipos. Lo primero que hago es una corta entrevista donde les pregunto cuando y cómo empezó el dolor o lesión, qué hacen en su día a día, qué tratamiento le han dado a la lesión, entre otras cosas. Naturalmente, todos mencionan de alguna u otra manera que están estresados por algo.

Mi trabajo consiste en descubrir algunas causas de la lesión y ayudarlos a través de posturas de yoga, la respiración consciente y algunos consejos a mejorar la condición, bajar la intensidad del dolor y tratar, quizás, de aliviar del todo la lesión.

Cada caso es diferente, pero hoy quiero contarles uno de los consejos que doy a todos mis clientes sin excepción.

Antes de nada, vamos a hablar un poco del estrés y sus causas. El estrés es una reacción del cuerpo a algo que nos preocupa. Lo cual está muy bien, ya que es el mecanismo de defensa del cuerpo ante elementos que atentan contra nuestra vida. El problema hoy día es que hay muchas cosas que nos producen estrés, como el tráfico o el trabajo, por ejemplo, y nuestra mente a nivel subconsciente no distingue entre el estrés trivial por que voy tarde a una reunión y el estrés de supervivencia por que me va a comer el tigre. Al no calificar estas aprehensiones en su justa medida, nuestra mente reacciona de la misma manera ante estímulos diametralmente opuestos.

Al reaccionar al estrés ocurren muchas cosas en nuestro cuerpo:

* Secretamos adrenalina, que es la sustancia encargada de acelerar nuestro ritmo cardíaco y a la vez de anestesiar nuestras terminaciones nerviosas. Gracias a ella es que no sentimos nada cuando nos golpeamos en situaciones peligrosas; hace mucho sentido, por que no podemos detenernos cuando estamos huyendo de una amenaza.

* Nuestro cuerpo suspende todos los procesos que no lo ayuden a escapar, como la digestión, la desintoxicación, la reparación de tejidos, etc. En su lugar, dirige toda esa energía a los lugares que ayudan a salvarnos, como: las piernas, los brazos y el cerebro.

* Respiramos por la boca y no por la nariz. La boca es una cavidad más grande y nos ayuda a obtener rápidamente el oxígeno necesario para escapar. Sin embargo, la boca no posee los filtros característicos de las fosas nasales, por lo cual el aire entra directamente a nuestros pulmones, exponiéndonos a enfermar más comúnmente de resfriado o contraer otros virus que estén en el ambiente.

* El cuerpo se contrae de manera que nuestros órganos vitales (como el corazón) queden protegidos y cosas “menos” importantes (como los brazos) queden expuestos. La lógica instintiva detrás de esto es que podemos vivir sin un brazo, pero no sin el corazón. Con esta contracción inhibimos el diafragma, que es el músculo encargado de  la respiración, y en su lugar activamos los músculos de la espalda alta para que empiecen a manejar la respiración.

Y estas son sólo algunas de las cosas que pasan en nuestro cuerpo cuando estamos estresados. Como dije al principio, nuestro subconsciente no califica las causas de nuestras preocupaciones, por lo cual es posible que nos expongamos a ocho horas seguidas de estrés, teniendo en cuenta que manejamos mínimo treinta minutos a la oficina en tráfico pesado, llegamos apurados a la oficina a contestar cientos de correos electrónicos, tomamos decisiones laborales, lidiamos con jefes intransigentes, pagamos las cuentas a tiempo, llevamos los niños a sus actividades extra curriculares, contestamos llamadas de promotores de ventas, buscamos que cenar, manejamos de vuelta otros treinta minutos a casa, en fin un sinnúmero de situaciones que potencialmente pueden provocarnos estrés.

Después de ocho horas usando los músculos de la espalda alta para respirar, haciendo un trabajo para el cual no están diseñados, sentimos como un nudo allá arriba. Esta molestia no es producto de una “sustancia mágica” que amarra esos músculos, sino el resultado del ejercicio extremo de los mismos durante un periodo de tiempo prolongado.

Pero así como nuestro subconsciente se engaña con cualquiera situación preocupante, nosotros podemos engañarlo voluntariamente para que no sienta estrés. Simplemente lleva los hombros hacia atrás y abajo, abre el pecho y respira sólo por la nariz. Concéntrate en RESPIRAR conscientemente, usando la nariz y no la boca, inhalando lentamente y exhalando de igual manera durante un par de minutos: el subconsciente recibe el mensaje que el peligro ha pasado, porque estamos exponiendo nuestro pecho nuevamente y respirando normalmente por la nariz.  Si hacemos esto cada vez que notamos que nuestro pecho está contraído podremos bajar los niveles de estrés del cuerpo durante el día, lo que a su vez nos traerá otros beneficios que detallaremos en una ocasión próxima.

Espero que este truquito te ayuda a eliminar esos molestos “nudos” de la espalda alta. Me encantaría conocer tus experiencias y si además experimentas otros beneficios. No dejes de contarme a través de mi Facebook o en Twitter

Namasté,

Halima


 

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