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Halima Cuadra
7:00 am

Yoga prenatal

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Hace dos años dos amigas cercanas me llamaron para contarme que estaban embarazadas. Luego de felicitarlas y que me contaran cuantas semanas tenían, me dijeron que querían clases de yoga prenatal.

Hasta ese momento no se me había pasado por la cabeza dedicarme a darle clases a embarazadas. Muy por el contrario, estaba en medio de un profesorado de Ashtanga Yoga, un estilo que demanda bastante fortaleza física y que además está lleno de chaturangas (o pechadas), que una embarazada no podría hacer. Siempre pensé que eso de hacer yoga durante el embarazo no necesitaba de mucho conocimiento, porque creía que las embarazadas no podían moverse mucho.

Aparte de eso, yo tenía mucho miedo al parto. Siempre lo cuento como una anécdota graciosa en mis clases. Cuando estaba pequeña le pregunté a mi mamá como salían los bebés de la barriga, y ella, que me decía todo como era me explicó que por la vagina; yo tendría unos 5 o 6 años no más. Me miré y le dije “¿¡pero cómo si eso es muy chiquito!?”, y ella me explicó que la vagina se expandía para que el bebé pudiera salir. Yo le pregunté si dolía y ella me dijo que sí, y mucho.
Desde entonces, cada vez que me preguntaban que quería ser cuando fuera grande yo decía “¡monja!” En mi cabecita esa era la única manera de salvarse de la maternidad. Incluso durante gran parte de mi vida adulta sentía que no quería tener hijos, no sé si por el miedo al parto o por el miedo al compromiso, pero definitivamente no estaba en mis planes.
 
Además de mis amigas, muchas mujeres empezaron a escribir al estudio que tenía en ese entonces preguntando por clases de prenatal, y para ponerle la cereza al helado, Sara Zomer de MiYogaPrenatal estaba ofreciendo un entrenamiento para profesores que quisieran dar clases a embarazadas. Decidí tomarlo; había demasiadas señalas en mi camino de que eso era algo que tenía que hacer.
 
Mi primera cliente, una de mis amigas, estaba embarazada de mellizas. Estuve durante las primeras 4 clases, con miedo a causarle un daño a ella o a las bebés,  aunque ella me aseguraba que se sentía bien después de cada clase. Poco a poco me sentí más tranquila, y empezaron a llegar más embarazadas a mi clase.
 
Las clases de yoga prenatal empezaron a ser mis clases de grupo favoritas. La camaradería y amistad que se desarrollaba en ese cuartito de yoga era algo que nunca había experimentado. Siempre le digo a todas las mujeres que llegan por primera vez que vamos a fortalecer los músculos que necesitas en este periodo, pero lo más importante es el apoyo que vas a recibir del grupo de embarazadas que están aquí. Conversamos de todo, desde las leyes , hasta que tipo de pijama llevar al hospital.
 
Lo cierto es que las embarazadas pueden hacer de todo, están sanas y fuertes. Las clases no son nada fáciles, y yo siento la diferencia en mi cuerpo desde que doy estas clases gracias a los squats (sentadillas) que hacemos religiosamente.  Es además una clase muy femenina, incluso mágica; se trata de prepararse para traer nuevas personitas a este mundo.
Hoy me siento muy honrada de que me dejen formar parte de este momento tan lindo en sus vidas. Una vez entras en este camino ya no hay vuelta atrás. Empiezas a entender el parto como algo muy natural para la mujer,  y honras toda la sabiduría que tiene tu cuerpo para manejar cualquier situación. Las mujeres que vienen a clase me dicen cuando saben que algo no anda bien o cuando saben que un doctor les va a hacer una cesárea innecesaria. Ves el dolor desde otro punto de vista y te maravillas con lo que es capaz de hacer el cuerpo humano. En mi caso, puedo decir que ya no le tengo miedo al parto.
 
Si estás embarazada de más de 12 semanas o conoces a alguien que lo esté no pierdan la oportunidad de pertenecer a un grupo de yoga prenatal. Puede ser el mío o el de alguna de mis colegas, yo te puedo dar toda la información que necesites si me mandas un email a halima@halimacuadra.com.
 
Namaste,

Halima

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Halima Cuadra
11:34 am

Desintoxicaciones

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Soy creyente en que cada vez que comemos es una oportunidad para sanar o para enfermar. Lo cierto es que esta decisión muchas veces no es tan fácil. Además de explicar esto a mis clientes de darles ideas de cómo implementar hábitos saludables, también trabajo junto con ellos en comprender por qué no están haciendo lo que ellos saben que deben estar haciendo. Bajar de peso y estar saludables no es ningún secreto; podemos encontrar fácilmente consejos en todos lados, y la mayoría son buenos y verdaderos.

Tener buenos hábitos alimenticios no es tan simple como tener la voluntad para hacer las cosas bien. Hay una evaluación que debemos hacer de lo que está pasando en nuestras vidas que es importante par para poder adoptar estos buenos hábitos, que incluye: cómo están nuestras relaciones interpersonales, nuestra situación laboral, nuestro nivel de actividad e inclusive nuestra espiritualidad. Es un trabajo que toma en algunos casos horas y en otros meses o hasta años. Ninguna duración es mejor que la otra.

Inclusive una vez analizadas todas estas áreas y habiendo “corregido” nuestros hábitos, me he encontrado con casos en los cuales mis clientes o no bajan de peso o siguen con las mismas dolencias. Y esto es muy frustrante, tanto para mis clientes como para mí. Pero conozco muy bien este problema. Yo experimenté lo mismo: comía bastante saludable, hacía ejercicios, meditaba, tenía una buena relación con mi familia y pareja, me gustaba mi trabajo, y sin embargo seguía sufriendo de migrañas y alergias en la piel. Había algo más por hacer; algo me faltaba. Deseé con todas mis fuerzas saber qué era eso que me faltaba, y unos días después recibí un email de una coach amiga mía donde me recomendaba el programa de desintoxicación de otra coach. Me dije a mi misma que esto era lo último que iba a hacer; si después de hacer este programa seguía con mis migrañas iba a ver a un doctor especialista.

El programa fue hermoso en todos los sentidos. Logré afinar mis hábitos de alimentación y de cuidado personal. Los tres primeros días pensé que moriría de ansiedad, pero pasados esos días me empecé a sentir muy bien, y todo se fue haciendo más fácil. El programa tenía además unas tareas diarias para desarrollar en un cuaderno, que incluían  responder preguntas personales. La verdad me empecé a conocer más y mejor. Hay cosas de mí que cambiaron y hay otras que sé no van a cambiar y me encantan tal cual están. Lo interesante de este proceso fue que no se enfocaba sólo en lo que comía, sino que también tomaba en cuenta lo que sentía, y me hacía pensar en lo que tenía que trabajar.

Ya han pasado casi 5 años desde que tomé ese programa, y desde entonces he tenido no más de 5 episodios de migraña, y no he tenido más alergias en la piel. Me liberé de todos los medicamentos y suplementos que tomaba. Desde entonces soy fiel creyente en el poder de las desintoxicaciones, y hoy en día hago dos desintoxicaciones al año.

Después de esta experiencia empecé a estudiar más sobre ellas, y leí todos los libros que encontré al respecto. El resultado de este trabajo es una serie de programas inspirados en un 50% en el programa que hice aquella vez, y el otro 50% viene de todo lo que estudié y de mi experiencia. También adapté muchas de las recetas a productos que se encuentran fácilmente en nuestro país.

Hace unos días tuve un episodio largo de migraña, y recordé como me sentía generalmente antes de hacer estos cambios en mi vida, antes de hacer desintoxicaciones regularmente y pensé que sería genial que todo el mundo pudiera sentirse bien, con energía y con claridad en sus pensamientos; todos tenemos derecho a sentirnos así. Por esto es parte de todos mis programas de coaching hacer aunque sea una desintoxicación como parte del plan para alcanzar los objetivos que mi cliente se haya propuesto. Tengo muchas historias de personas que lograron vencer algunas dolencias que, en algunos casos, habían sufrido toda la vida y ya se habían tomado por crónicas. Para muchos de mis clientes el hacer una desintoxicación ha marcado un antes y un después en su salud y hasta en su peso.

Nos sentimos tan bien después de la desintoxicación que queremos repetirlo. Todas las personas que hacen desintoxicaciones conmigo entran en una especie de club en el cual reciben descuentos bastante significativos si desean repetirlas. Además reciben una notificación un par de meses antes en donde les aviso que yo voy a hacer mi desintoxicación, para que así puedan acompañarme. Mi intención es que esto forme parte de sus vidas como lo es de la mía. Así como programamos el chequeo del médico, los cambios de placa para el carro o el mantenimiento del aire acondicionado, así debemos también programar nuestro propio “mantenimiento”.

Si quieres conversar sobre este proceso mándame un email a halima@halimacuadra.com con tu teléfono y disponibilidad para llamarte y conversar un poco. Sé que mis programas te van a ayudar a conseguir aquello que desees en lo que a salud se refiere.

Namaste,

Halima

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