0 Comments
Halima Cuadra
2:53 pm

Ser vieja, aparentemente, es algo malo

En diciembre del año pasado cumplí 40 años. La genética me dio canas, salpicadas aquí y allá por toda mi cabeza. Cuando me empezaron a salir, hace unos 5 años, mi mamá alcanzó a preguntarme cuándo me las iba a teñir; que si lo que quería era verme vieja?. Y en ese entonces ni se notaban tanto como ahora.  

Mi mamá no ha sido  la única con una opinión sobre mis canas. Hace unos días un amigo de mi edad, con canas también, me preguntó lo mismo. Lo interesante es que tenemos un amigo en común que tiene el pelo casi blanco y sobre a eso nunca le ha comentado nada. Por alguna razón a él se le ven bien las canas, pero a mí me afean. Claro, porque él es hombre y yo soy mujer. Le dije a mi amigo que su comentario era machista, pero él no logra entenderlo así.

 

Las canas hacen ver viejas a las mujeres. Pero ojo: sólo a las mujeres. A los hombres los hace ver “interesantes”. Hace unos días vi en las redes sociales una discusión entre dos mujeres, donde la primera estaba molesta porque la segunda había dicho en televisión que la respetaba por “tener la edad que tenía”, Es decir, que la respetaba porque era mayor que ella. Y esto molestó a la primera muchísimo.

 

Ser vieja, aparentemente, es algo malo. Antes de empezar una clase de yoga donde van mujeres mayores, éstas cuestionaron a una más joven que ellas que comentó que iba a dejar de teñirse el pelo para llevar sus canas. Igual que mi mamá, le preguntaron que por qué ella quería ser vieja. Al finalizar la clase, le pregunté a las señoras mayores qué era lo malo de ser vieja. Solo me supieron decir que ellas no se quieren ver viejas.

 

Está tan metido en nuestro pensamiento esto de que debemos lucir siempre jóvenes que no nos paramos a reflexionar sobre si es algo que deseamos o si ni siquiera es algo saludable. Ni mucho menos valoramos la experiencia y la sabiduría que sólo la vejez puede proporcionar. Hace poco más de dos años falleció mi mamá. Tenía solo 73 años. Hoy daría lo que fuera porque en vez de morir a los 73 lo hubiese hecho a los 93, y que hubiese sido vieja, sabia y con experiencia. Ser viejo o vieja es un adjetivo que no todos vamos a poder disfrutar a plenitud.

 

No sé si nunca más me voy a teñir el pelo, pero si lo vuelvo a hacer será en plena conciencia de que es por mí y no por querer aparentar ser más joven. Yo si quiero disfrutar ser vieja, y lucir mis canas, porque me encantan lo que representan: haber vivido y  estar aquí para poder contarlo.

 

Namaste,

 

Halima


Tags: