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Halima Cuadra
5:11 pm

Karma Yoga

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Algunas teorías filosóficas afirman que la fuente de nuestros pesares es el apego. Dicen que si logramos desapegarnos de las cosas seremos más felices y libres.
 
Hay un concepto en Yoga, Karma Yoga, significa no apegarse a los resultados de tus actos, o hacer las cosas sin esperar nada a cambio. Este concepto es la base de la ayuda desinteresada a los demás. Es también aplicable a nuestras decisiones, desapego al control del resultado de una decisión que tomemos. No de una manera irresponsable, sino dejando de un lado la necesidad de controlar el resultado.
 
De cuando en cuando la vida te tira algunas pruebas para ver si estas fuerte en tus convicciones, de cuando en cuando me encuentro en un momento o situación donde deseo fuertemente apegarme al status quo, yo no sé si es igual para todos, pero en mi caso no importa cuanto quiera apegarme y estar cómoda el universo me sacude la alfombra y me manda a otro lugar.
 
Mi familia se mudó de país cuando yo iba a cumplir 7 años. Aprendí muy temprano en mi vida que las cosas a las que te acostumbras pueden cambiar de un momento a otro y es mejor para tu salud mental adaptarte y empezar a ver lo bueno de cada lugar donde llegas, lo bueno de cada persona que conoces, para así tratar de ser feliz con lo que te llega. Es fácil pasar el día lamentándose por las cosas que no tenemos y usar eso como excusa para no llevar a cabo nuestros sueños.
 
El día que supe acerca de este concepto (Karma Yoga) me liberé de muchos pesares que tenía. Porque si bien aprendí a no apegarme a cosas materiales, lugares o personas; me apego a criticarme. Vivía regañándome por decisiones que había o no tomado. Quizás puedas relacionarte con algo como esto: “si hubiera hecho esto en vez de esto, el resultado hubiera sido diferente”, una y otra vez.
 
Karma Yoga dice que siempre tomas la decisión correcta con la información que tienes al momento de decidir y el resultado va a ser justo lo que tiene que ser.
 
El resultado puede o no puede gustarte, puede ser un completo desastre, pero eso es justo lo que tenía que pasar y no puedes controlarlo. Hiciste lo mejore que pudiste y diste lo que tenías que dar. Toma tiempo perdonarse, aprender la lección y más difícil tomar decisiones basados en este concepto, como todo hay que practicar.
 
No hay manera que puedas cambiar lo que hiciste, eso está claro, pero además la decisión que tomaste en su momento fue la mejor que pudiste tomar con la información que tenías en ese momento. Punto.
 
La próxima vez que te estés regañando por una decisión que no te haya gustado, respira, espera 3 días y acuérdate que estas tomando la mejor decisión con la información que tienes, déjale el resultado al universo o Dios o a la teoría de acción-reacción, la figura que te vaya mejor con tus creencias, y libérate.
 
Namasté,

Halima

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Halima Cuadra
5:34 pm

Críticos profesionales

Tengo una amiga que tiene todo para ser feliz: es inteligente, divertida, espiritual, hermosa, buena amiga y muy confiable. La mayor parte del tiempo es muy agradable estar con ella. Siempre que nos reunimos a conversar me cuenta sobre alguna tragedia nueva en su vida y según lo que me parece que su vida es bastante complicada.
 
Pasé mucho tiempo preguntándome ¿por qué?, ¿por qué tiene tantos problemas?, ¿por qué todo le sale mal?, ella siempre me dice que yo soy una suertuda, que las cosas en mi vida siempre están bien y fluyen. La verdad no siempre están bien y no siempre fluyen mucho que digamos, pero definitivamente, mi vida es menos complicada.
 
Me puse a pensar que era lo que nos diferenciaba, y un día conversando con ella me di cuenta. Justo hablábamos de algo muy bueno que estaba pasando en su vida, y luego de que me contó todo lo bueno me dijo el malvado PERO: “pero no es exactamente lo que quería, mira que los acabados de este apartamento no son buenos…”
 
Y caí en cuenta, no hay manera de que algo bueno pase en su vida si solo ve lo malo en todo, y este no es un concepto supersticioso, si solo hablas de lo malo en tu vida, si solo ves lo malo no dejas espacio para lo bueno y lo positivo. No lo notas nunca.
 
Vives constantemente buscándole la quinta pata al gato y siempre se la encuentras. Y los que están cerca de ti eso es lo que ven, que tu vida es un caos y estas muy complicado para dar un paseo agradable por el parque, así que quizás inviten a otra persona con más tiempo y menos problemas.
 
Tengo un amigo que abrió una oficina en un área muy linda de la ciudad, la oficina es alucinante, él muy emocionado invitó a sus amigos a que la visitaran y casi todos le decían lo hermoso que estaba el espacio. Llegaron 2 amigos de él que en cuanto entraron notaron como la pintura en un área se estaba descascarillando y el otro notó como un a puerta no cerraba bien. Eso fue lo único que dijeron al respecto del sitio.
 
Cuando oí lo que habían comentado, caí en cuenta que era ese mismo tipo de persona que solo ven lo malo en la vida. Definitivamente mi amigo había notado esos problemas en el espacio, él se había pasado meses enteros estudiando cada detalle. ¿Era realmente necesario que estas personas le recordaran esto?, no.
 
Debemos reconocer cuando estamos en este tipo de postura. Cuando sólo criticas sólo eres capaz de ver lo malo, te has entrenado para ello. Date cuenta que si te siguen pasando cosas malas en tu vida, no es por que te dejaron de pasar buenas, es que perdiste la habilidad de ver lo bueno en tu vida.
 
¿Y si no eres tú el negativo sino un amigo, conocido o familiar tuyo?

Primero define si es siempre así o esta pasando por una etapa. Si está pasando por esa etapa como buen amigo o familiar sólo te queda oírlo y no tomarte nada personal. Al final todo los juicios de cada persona no son más que eso: sus juicios, y no tienen nada que ver contigo, es el reflejo de lo que está pasando dentro de ellos en ese momento.
 
Si puedes identificar que esa es la manera de operar de esta persona siempre y no estas en la posición o en el deseo de evitarla entonces mi recomendación sería que dosifiques el tiempo que pases con ella. No es necesario invertir nuestro tiempo en personas o actividades que no resalten lo positivo de este maravilloso mundo.
 
Namasté,
 
Halima

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Halima Cuadra
8:23 pm

El arte de recibir

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Me reuní con unas amigas un sábado por la tarde a tomar el té, hemos creado una adicción al té chai, y alguna tarde del fin de semana quedamos a tomarnos una tacita. Esta tarde en especial quedé con dos amigas, que se conocen, pero son amigas a través mío.
 
Tenían mucho tiempo de no verse, al sentarnos en el sitio una le dijo a la otra: oye pero que delgada estás. A lo que le contesta mi otra amiga: no para nada si me acabo de engordar XX libras. Acto seguido yo le digo a la otra: que lindo como llevas el cabello ahora. Y ella contesta: encontré un peluquero baratísimo que me arreglo el desastre del peluquero anterior, y así continuó la conversación.
 
Hasta que le dije a una: oye, pero que difícil es quedar bien contigo, te quiero hacer un halago pero no me dejas.
 
Después de eso todas nos miramos y nos reímos, aceptamos que no sabemos aceptar halagos y nos contamos anécdotas acerca de diferentes momentos en los que alguien nos halagó y no lo aceptamos adecuadamente simplemente dando las gracias.
 
Somos tan malos para recibir halagos, y lo peor, estamos tan a la defensiva, que la mayoría de las veces que los recibimos pensamos mal de la persona que nos los da. Algo querrá que anda tan buena gente ¿no?
 
Pero ¿por qué es importante saber recibir halagos?
  • Número uno: porque nos lo merecemos. Un poco de aceptación por parte de los demás no sobra.
  • Dos: porque se siente bien. Tanto para el que lo recibe como para el que lo da. Dar un halago a alguien que te va a desarmar tu observación no es tan sabroso como dárselo a alguien que lo recibe con una sonrisa grande.
  • La tercera razón y para mi la más importante: porque nos enseña a sentirnos cómodos recibiendo en general.
Aprender a recibir es un arte perdido. Si tú no sabes como recibir un halago, probablemente no sabrás recibir un pago justo por tu trabajo y menos recibir el amor de una pareja. Si siempre invalidas lo que recibes, siempre ves lo malo, lo que recibas siempre será muy poco o mucho, pero no lo adecuado para tu vida.
 
¿Te sientes estancado en tu vida profesional? ¿sientes que no recibes la cantidad de dinero que te mereces? o ¿qué tu negocio no va tan bien como quisieras?
 
Las razones para esto pueden ser muchas y algunas están fuera de tu control. Pero una de las causas pudiese ser que no te crees merecedor de recibir más por lo que haces. Lo que es lo mismo no sabes recibir, no estas en ese lugar desde donde sabes tu valor y recibes agradecido lo justo por lo que haces.
 
¿Sientes que no encuentras la persona adecuada y qué pierdes tu tiempo?

Una de las razones puede ser que no sepas recibir el amor de tu pareja y empieces a buscarle la quinta pata al gato porque simplemente no es posible que todo sea tan perfecto. ¿Y sabes?, cuando buscamos algo lo encontramos.
 
Creo que está no es la única razón por la cual a veces nos estancamos en algún aspecto de nuestras vidas y no es tan fácil resolverlo, pero puede ser una causa. El principio para resolver problemas es identificarlos para poder empezar a trabajar en ellos.

Mi tarea desde esa tarde es: si alguien me dice algo bonito sobre mí, yo le respondo con un ¡GRACIAS!.
 
Lo que trato es practicar el arte de recibir, para poder recibir en otras áreas de mi vida.
 
Namasté,
 
Halima

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Halima Cuadra
12:59 pm

Como nos habla nuestro cuerpo

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No es ningún secreto que la gran mayoría de las mujeres tenemos, o hemos tenido, una relación de odio-odio con nuestro peso. Algunas queremos pesar menos, la mayoría, otras quieren pesar más, esas son unas pocas afortunadas que se dejan odiar por el resto de las mortales. Algunos hombres también entran en esta carrera por perder o ganar peso, la psiquis del hombre es diferente y las razones para querer perder peso pueden ser  muy distintas. Para ambos quizás la solución puede ser la misma.

Mi intención no es escribir un post más con consejos de cómo adelgazar, todos sabemos a estas alturas que hacer. Tenemos acceso a mucha información ya sea en libros, internet, radio o televisión: come menos, más verdes, más agua, más ejercicios, duerme más, menos alcohol, deja de fumar y ¡listo!.

Pero ¿por qué se nos hace tan difícil seguir estos ¨simples¨ pasos?

Te voy a contar mi experiencia, quizás esto te sirva de referencia y puedas ver las cosas desde otro punto de vista.

Hace ya casi 20 años empezó mi lucha contra mi peso y mi imagen. Durante mi adolescencia y consecuencia de un par de viajes al norte gané 10 kilos que me atormentaron desde entonces hasta hace 4 años más o menos. Hemos tenido una relación complicada, algunas veces me abandonaron y otras se quedaron conmigo más del tiempo que hubiese querido, trayendo más kilos a acampar en mi cintura. 
Aún sabiendo todo lo que tenía que hacer, no lograba perder el peso que quería de una manera permanente.

Me decía a mi misma que no tenía tiempo para hacer ejercicios, y que además yo no era atlética. Tengo el recuento de las mejores excusas para no llevar una vida sana y ordenada.

Mi llamada de atención fueron 2 cosas:
  • Mis constantes migrañas, que ya estaban fuera de control.
  • Mi profesorado de Yoga.
Estaba sufriendo de migrañas. Siempre he tenido miedo a volverme loca y me refiero a sufrir seriamente una enfermedad mental, no loca como dice la gente que estoy, esa locura temporal es una forma más creativa de ver y afrontar la vida. No, esa no, me refiero a una enfermedad seria y reconocida con nombre propio y que aparezca en Wikipedia.

Dentro de esas enfermedades mentales la que más me atormenta es el Alzheimer, mi abuela materna murió de esta terrible enfermedad y tiene un componente genético. Supuse que el estar lastimando mi cabeza constantemente no sería bueno para evitarla.

Tenía que hacer algo. Hace un tiempo leí que las migrañas podían ser provocadas por ciertos alimentos. En algunos casos es un bajón de azúcar después de haber comido algo muy alto en azúcar; el cuerpo se descompensa y produce esa sensación de mareo, dolor y estrellitas. Mis migrañas están provocadas directamente por lo que como.

Estudiando mi profesorado de yoga conocí algo que se llama Ahimsa. Trata de la no violencia contra ningún ser vivo (es la base del vegetarianismo), lo más importante, no violencia contra nosotros mismo.

Me chocó en ese momento como siendo una aspirante a profesora de yoga yo estaba cometiendo obviamente actos violentos contra mi cuerpo. Me daba pena pensar que les iba a enseñar a mis alumnos a no ser violentos y que en el fondo yo era una hipócrita por que yo me estaba causando dolor. Y para rematar sentía que mi apariencia física no era la de una “yogi”.

Las cosas te llegan cuando estas listo y en esos días me llegó un email de una Coach de Salud Holística que estaba recomendando el programa de otra Coach para desintoxicarse. Me inscribí inmediatamente, ¡eso era lo que necesitaba una medida más drástica!. Porque por más que comía cosas sanas y bajas en azúcar, seguía sufriendo de migrañas.

Empecé el programa de desintoxicación por 21 días, donde además de desintoxicarme físicamente me desintoxiqué emocionalmente. Durante el programa la Coach nos pedía que escribiéramos sobre nuestros sentimientos y reacciones a lo que comíamos. Al finalizar mis migrañas eran historia, había comprendido como mis emociones afectaban directamente la manera en que mis alimentos eran procesados por mi cuerpo y como afectaban mis decisiones frente a lo que comía. Lo mejor: había perdido el miedo a comer.

¿Cómo lo hice?

Entendí que mis migrañas eran causadas tanto por mis toxinas físicas como por las emocionales. La solución para mi peso y dolencias, no era un régimen alimenticio, ni aprenderme los valores calóricos de cada alimento. Era oír mi cuerpo, mi coach me ayudó a identificar donde había ruido en mi vida y como calmarlo para poder empezar a oírme. El enfoque de un Coach Holístico era el que yo necesitaba.

El cuerpo constantemente nos manda mensajes de lo que quiere y es solo cuestión de afinar el oído. Por ejemplo: sentir dolor físico es un mensaje alto y claro que necesita atención porque lo hemos ignorado.

A partir de ese momento he perdido esos 10 kilos, poco a poco, hoy en día ni siquiera son importantes. Aprendí a oír mi cuerpo y mis deseos, ¿qué es lo que realmente quiero comer? ¿qué es lo que realmente quiero hacer? ¿quiero caminar? ¿quiero nadar?.

Puede ser que no seguimos esos pasos tan sencillos para llevar una vida saludable porque estamos ocupados en otras cosas, porque pensamos que cuidar nuestro estado físico es superficial, o porque tenemos mucho ruido y distracciones que nos alejan de nosotros mismos.

Todos somos diferentes y puede ser que mi solución no sea la tuya, pero mi solución acepta ser adecuada por cada quien, quizás valga la pena probarla, ¿verdad?.

Si tienes problemas con tu peso y quisieras que fuera diferente te recomiendo buscar ayuda y no conformarte con poco. Somos seres complejos, pero las soluciones no deberían ser complicadas ni estandarizadas. Yo te sugiero seguir pasos sencillos que tomen en cuenta todas las áreas de tu vida, quédate cerca de aquellos consejeros o profesionales de salud que además de decirte que comer te pregunten como estás y como va el trabajo.

Namasté,

Halim
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Halima Cuadra
8:32 am

Mi momento más feliz

Tengo una relación muy agradable con mi mama, para los que creen en otras vidas les digo que esa mujer y yo fuimos hermanas en otra vida, para los que no, simplemente les cuento que yo la veo a ella como una amiga a la que le cuento todo, y que sin decirle mucho siempre puede leer mis estados de ánimo.

En nuestras tertulias donde solemos repetir el mismo cuento una y otra vez  sin que eso logré desinteresarnos por lo que la otra habla, hay un tema que a mi mamá le gusta contarme: la época de su vida en la cual ella se sintió más feliz. La época siempre es la misma una franja de tiempo entre sus 19 y 25 años, donde según cuenta no tenía ninguna responsabilidad pero era independiente económicamente, viajaba y se divertía.

Tengo un buen amigo con el cual siento mucha conexión que también me ha conversado lleno de ilusión de su época más feliz. Para él fue su niñez, sus años de primaria hasta justo antes de la adolescencia.

Ambos en su momento me han hecho reflexionar en cual es mi momento más feliz y durante varios años he estado examinando y valorando varias etapas de mi vida para encontrar ese momento, y quería encontrarlo porque si por esas cosas de la vida me encuentro con el genio de Aladino y el señor me dice que me va a cumplir el deseo de volver a un momento de mi vida que quiera volver a vivir quiero tenerlo listo y claro, para no fallar, para pedir exactamente lo que quiero.
Esta es otra parte de mi personalidad, mi primera carrera es Ingeniera Industrial y me gustan mucho los números y las cosas exactas, delimitadas, que se puedan comprobar. Estar lista para eventos por si las moscas es algo que forma parte de mi andar por este mundo.

Una de las cosas que recuerdo todos los días es disfrutar el momento, estar presente, es una enseñanza del Yoga. Estar en el presente y disfrutarlo es algo que trato de transmitir a mis clientes de coaching y a mis alumnos de Yoga, no pensar en otra cosa que no sea lo que están haciendo en ese momento. Tener un plan pero no perderme el camino, disfrutar el camino por el que ando, que es lo único seguro que tenemos, lo único que se puede modificar es el ahora. Al futuro no estamos seguros que llegaremos y el pasado no podemos manipularlo.

La verdad es que yo no quiero volver a ninguna época pasada, después de analizar y de evaluar y comparar diversos momentos de mi vida, llegué a la conclusión ya hace unos años, mucho antes de conocer el Yoga, que mi momento más feliz es ahora.
Cuando era niña era feliz de jugar con mis hermanos y de que mi abuela me consintiera en todo; en la escuela secundaria era feliz de no tener que pagar la renta, no tener responsabilidades y escoger las amigas que me han acompañado por más de 20 años y no me imagino mi vida sin ellas; cuando estaba en la universidad era feliz de escoger mi futuro, de jugar al adulto; cuando empecé a trabajar estaba feliz de la independencia económica; cuando me mudé de la casa de mis padres estaba feliz de tener mi espacio.

Cada etapa me ha dejado amigos entrañables, seres maravillosos que me han regalado sus secretos y un poquito de sus vidas; en el 99% de las relaciones de pareja en las que he estado he sido feliz, de todas he aprendido cosas de mi personalidad, me han empujado a estar donde estoy y ser quien soy, hombres encantadores que me han permitido ser su amiga y confidente por un periodo de sus vidas. Como todos he sufrido con rupturas y desamores, pero ese pedazo es solo una pequeña veta del todo.
Si me encuentro con el genio pues le voy a contar que soy feliz, que no quiero volver a ninguna relación del pasado, ni quiero volver a ser la niña en faldita de cuadros que no quiere desayunar, que no quiero trabajar en un banco, que amo a mis padres y lo que mas me gusta es visitarlos, en fin creo que tengo mucho que contarle, por que cuentos es lo que hay.

¿Qué le pediría?

Le pediría un botón, un botón que me sirva para apretarlo cuando este ansiosa por un problema futuro que me aqueje en el presente y que me relaje; ese mismo botón tiene que servir para los que me conocen y quieran vivir en el presente felices,  por que me mortifica ver amigos, familiares o clientes tratando de estar en otro lado que no sea aquí y ahora. Quiero un botón que me sirva para acordarme que me gusta mi presente mas que mi pasado y que mi futuro me va a gustar mas aún.


Namasté,

Halima
Heart In Sand by Petr Kratochvil

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