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Halima Cuadra
4:49 pm

Se buscan actores principales

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Tengo un buen amigo que siempre pone esta frase en su estado de Facebook: “Yo soy el actor principal de mi vida”. Debo confesar que hace un tiempo cuando lo leía pensaba que era un egoísta que solo pensaba en él, hasta me molestaba. Estaba tan lejos de comprender lo que él decía.

Gracias a este camino del yoga, que he escogido para mi vida, he llegado a ser una persona muy confiada. Pienso que todos somos buenos por naturaleza hasta que se demuestre lo contrario, y cuando se demuestra lo contrario no es que esa persona sea mala sino que tiene unos motivos que no conozco.

Realmente creo que nadie se levanta en la mañana pensando como hacerle daño al de a lado, al compañero de la oficina, a su amigo, a su pareja, al perro o al gato. Nadie sale al tráfico y empieza a pitar por que te quiere molestar a ti personalmente.

La gente tiene su propia agenda en la cual tu vida y lo que tu quieras es secundario.  Y me voy a explicar un poquito más.
  • El que te está pitando lo hace por que piensa que así te vas a apurar y él o ella va a llegar a donde va más rápido.
  • Si alguien te “serrucha el piso” en la oficina, no es por que te quiere causar daño a ti, sino por que esta persona quiere escalar u obtener una mejor posición laboral, tú eres simplemente un daño colateral.
  • Si tu novia te dice que eres un mal novio por que no la escuchas (y aplica también para los casados), ella no quiere decir que tú eres una mala persona, ella quiere decir que quiere más atención.
Nada es personal, todo está teñido de nuestras intenciones, todos tenemos cosas más importantes que hacer que estar pensando en como fregar a otro.

Hace poco mi teoría fue puesta a prueba, resulta que fui digamos ¨víctima¨ de celos profesionales, yo, que no creo en los celos, no podía explicarme racionalmente como esta persona podía estar haciendo algo para dañarme deliberadamente, los celos van en contra de mi teoría.

Yo me he armado con una red de coaches, amigas y consejeras para estos y otros menesteres. Así que me fui a conversar con un grupo maravilloso de mujeres al que pertenezco, cuando llegué a la reunión con ellas sentía un gran dolor en el pecho.

Les conté lo que había pasado y les pedí su ayuda para lidiar con lo sucedido, les dije que había estado dándole vueltas al asunto y no podía ver el verdadero motivo de sus acciones y no sabía como dejarle saber a esta persona que me había herido y mucho menos como resolver el problema, les hice una descripción detallada de la relación que tengo con el agresor y les conté que si bien yo sabía que nadie hace nada para herirte, no podía entender por que estaba en esta situación.

Estas mujeres me explicaron que probablemente yo estaba causando celos con mis acciones y que por eso me habían atacado de esa manera, mi cara fue de incredulidad total, pero luego ellas añadieron: no trates de resolver la situación diciéndole como te sientes lo que debes hacer es valorizar el trabajo de esta persona y dejarle saber lo especial que es, por que realmente lo es.

Todo me hizo perfecto sentido, una vez más el “ataque”  no tenía que ver conmigo, sino con la inseguridad que esta persona estaba sintiendo en ese momento acerca de su propio desenvolvimiento, al decirme las cosas que me dijo  podía hacer ver que su labor era más importante que la mía. No es que estaba buscando que yo así lo pensará, no, ella solamente quería sentirse mejor con ella misma.

Al final de esta reunión salí sin el nudo con el que había llegado y además con mis creencias intactas: “Todos somos protagonistas de nuestra propia vida”.

Si logras hacer este pensamiento parte de tu vida te aseguro que vas a poder vivir con mucho menos rencor, rabias o al menos te puedes evitar o minimizar malos ratos.

Namasté,


Halima

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