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Halima Cuadra
7:00 am

Yoga prenatal

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Hace dos años dos amigas cercanas me llamaron para contarme que estaban embarazadas. Luego de felicitarlas y que me contaran cuantas semanas tenían, me dijeron que querían clases de yoga prenatal.

Hasta ese momento no se me había pasado por la cabeza dedicarme a darle clases a embarazadas. Muy por el contrario, estaba en medio de un profesorado de Ashtanga Yoga, un estilo que demanda bastante fortaleza física y que además está lleno de chaturangas (o pechadas), que una embarazada no podría hacer. Siempre pensé que eso de hacer yoga durante el embarazo no necesitaba de mucho conocimiento, porque creía que las embarazadas no podían moverse mucho.

Aparte de eso, yo tenía mucho miedo al parto. Siempre lo cuento como una anécdota graciosa en mis clases. Cuando estaba pequeña le pregunté a mi mamá como salían los bebés de la barriga, y ella, que me decía todo como era me explicó que por la vagina; yo tendría unos 5 o 6 años no más. Me miré y le dije “¿¡pero cómo si eso es muy chiquito!?”, y ella me explicó que la vagina se expandía para que el bebé pudiera salir. Yo le pregunté si dolía y ella me dijo que sí, y mucho.
Desde entonces, cada vez que me preguntaban que quería ser cuando fuera grande yo decía “¡monja!” En mi cabecita esa era la única manera de salvarse de la maternidad. Incluso durante gran parte de mi vida adulta sentía que no quería tener hijos, no sé si por el miedo al parto o por el miedo al compromiso, pero definitivamente no estaba en mis planes.
 
Además de mis amigas, muchas mujeres empezaron a escribir al estudio que tenía en ese entonces preguntando por clases de prenatal, y para ponerle la cereza al helado, Sara Zomer de MiYogaPrenatal estaba ofreciendo un entrenamiento para profesores que quisieran dar clases a embarazadas. Decidí tomarlo; había demasiadas señalas en mi camino de que eso era algo que tenía que hacer.
 
Mi primera cliente, una de mis amigas, estaba embarazada de mellizas. Estuve durante las primeras 4 clases, con miedo a causarle un daño a ella o a las bebés,  aunque ella me aseguraba que se sentía bien después de cada clase. Poco a poco me sentí más tranquila, y empezaron a llegar más embarazadas a mi clase.
 
Las clases de yoga prenatal empezaron a ser mis clases de grupo favoritas. La camaradería y amistad que se desarrollaba en ese cuartito de yoga era algo que nunca había experimentado. Siempre le digo a todas las mujeres que llegan por primera vez que vamos a fortalecer los músculos que necesitas en este periodo, pero lo más importante es el apoyo que vas a recibir del grupo de embarazadas que están aquí. Conversamos de todo, desde las leyes , hasta que tipo de pijama llevar al hospital.
 
Lo cierto es que las embarazadas pueden hacer de todo, están sanas y fuertes. Las clases no son nada fáciles, y yo siento la diferencia en mi cuerpo desde que doy estas clases gracias a los squats (sentadillas) que hacemos religiosamente.  Es además una clase muy femenina, incluso mágica; se trata de prepararse para traer nuevas personitas a este mundo.
Hoy me siento muy honrada de que me dejen formar parte de este momento tan lindo en sus vidas. Una vez entras en este camino ya no hay vuelta atrás. Empiezas a entender el parto como algo muy natural para la mujer,  y honras toda la sabiduría que tiene tu cuerpo para manejar cualquier situación. Las mujeres que vienen a clase me dicen cuando saben que algo no anda bien o cuando saben que un doctor les va a hacer una cesárea innecesaria. Ves el dolor desde otro punto de vista y te maravillas con lo que es capaz de hacer el cuerpo humano. En mi caso, puedo decir que ya no le tengo miedo al parto.
 
Si estás embarazada de más de 12 semanas o conoces a alguien que lo esté no pierdan la oportunidad de pertenecer a un grupo de yoga prenatal. Puede ser el mío o el de alguna de mis colegas, yo te puedo dar toda la información que necesites si me mandas un email a halima@halimacuadra.com.
 
Namaste,

Halima

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Halima Cuadra
12:43 pm

Mis curvas

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Hace dos meses compré, en uno de estos sitios donde ofrecen cupones para productos o servicios muy baratos, un masaje. Me organicé una tarde para disfrutarlo y llegué muy temprano al sitio.
 
Muy eficientemente, las chicas que atendían me pasaron a un cuartito primoroso y me pidieron que esperara lista a la que me iba a hacer el masaje. Todo iba muy bien. Cuando llegó la masajista, muy guapa ella, me preguntó a que me dedicaba y yo le conté que era profesora de yoga y coach de salud. Y la chica me dice: “Oye, eres la primera profesora de yoga que atiendo que tiene curvas; todas las otras son delgadas.” ¿¡Ah!? ¿Qué quiso decir?. Casi sin respirar empezó a detallarme todos los tratamientos que tenían para que yo “perdiera mis curvas” y me viera como una profesora de yoga.
 
Pasé rápidamente del acostumbrado momento de duda sobre mi apariencia a un “¡Ah! Ella lo que quiere es vender sus masajes.” Fue rápido y pude decirle que muchas gracias, pero que a mi me gustaban mis curvas y que no estaba interesada en el paquete de 20 masajes baratos que me ofrecía. Esta manera de reaccionar es nueva para mi, e incluso pensé en las mujeres que sin la preparación y el trabajo que yo he hecho se enfrentan a estos comentarios y caerán en el odio a su cuerpo como herramienta de venta.
 
Poco tiempo después estuve unos días en la playa con una amiga. Le contaba como había ganado un par de libras y que estaba segura que era por el estrés del cambio de vida de asalariada a emprendedora, pues más o menos mis hábitos y rutinas se mantenían igual. Le dije que a pesar de eso me gustaba mucho como se veía mi cuerpo y me contestó: “Bueno, si bien es cierto no estás en tu momento más fit, lo que importa es que tú estés contenta.” ¡Alto! ¡Para, para, por favor! Éste es el momento en el que tú me dices “¿Más peso? ¡Pero si te ves divina! ¡Ni se nota!” No fue lo que pasó y otra vez entré en el estado “odio mis curvas”, pero pasé rápidamente a "mi amiga probablemente también lucha con el hecho de aceptar su propio cuerpo y está tratando de ser condescendiente conmigo, pues es lo correcto.”
 
Debo admitir que no siempre me gustaron mis curvas, y además hubo un tiempo que evitaba verme al espejo por que las odiaba. Otra cosa que debo admitir, y sólo por que este blog lo leen amigas cercanas: nunca he sido obesa. He estado más “llenita” que ahora, pero nunca obesa. Y sé que mucha gente piensa que no puedo ponerme en el lugar de una persona obesa por que nunca lo he estado, y puede que tengan razón. Pero lo que sí sé es que no me gustaba y no me quería ni un poquito. Buscaba todas las maneras para eliminar mis curvas. He atendido gente muy pasada de peso y lo que les escucho decir no es muy diferente a lo que yo me decía hace 10 libras.
 
Siempre bromeo con que me inyecté de todo para cambiar mi apariencia, pero en verdad tuve mucha suerte de caer en buenas manos que tenían la mejor de las intenciones con sus tratamientos. Pero antes de eso hice de todo para bajar de peso: hace unos días encontré una factura vieja de unas pastillas que mandaba a pedir afuera, que tenían un nombre terriblemente horrible, algo así como “ANIQUILAR” y que no estaban aprobadas por ningún tipo de organismo regulatorio de salud. Pero en ese entonces me daba igual. Hasta allá llegó mi desamor. Tanto odio a mi misma pudo terminar acabando con mi vida.
 
Pero en cambio, producto de ese desamor empecé a hacer yoga y a estudiar sobre nutrición. Me quería ver como una yogui, o más bien a la imagen que yo tenía de una yogui: una flaquita. Y que bueno que como resultado de mi desamor llegué a dar a un lugar tan maravilloso. Aún no amo mis curvas incondicionalmente y tampoco me da igual lo que la gente piense de mi permanentemente. Lo siento, pero este no es un post happy hippie donde he aceptado al 100% mi cuerpo y lo encuentro hermoso por encima de todos los otros cuerpitos que pasan alrededor mío. Sí, todavía me afecta la publicidad, lo que dice la gente, etc. Pero sí es un post donde comparto mi avance: ahora me quedo poco tiempo en ese estado de odio a mi cuerpo, pensando en como debe lucir una yogui.
 
Gracias al yoga aprendí a querer las curvas cerca de mi cintura, por que esas curvas me ayudan a ser más flexible. Quiero más mi cuerpo, por que haciendo yoga hoy día puedo poner mi cabeza en mis rodillas cuando me siento con mis piernas estiradas hacia delante; antes eso era inimaginable para mi. Veo el progreso producto de mi práctica y mi alimentación; veo músculos en lugares que antes no veía; tengo una mejor postura; me enfermo menos; no me duele la espalda, ni ninguna otra parte de mi cuerpo. Es un mejor cuerpo después de todo, o mejor dicho, es un cuerpo más querido que el de hace unos años. No es que ahora tengo un cuerpo yogui: ahora tengo una mente más yogui, más flexible, que entiende que esta es la casa donde me toca vivir y lo mejor es que la cuide y la adorne, que me acostumbre a ella, porque sino puedo perderme la oportunidad de disfrutarla y quedarme sin casa sin ni siquiera darme cuenta.
 
Sin importar que tan seguras nos veamos, ni cuanto trabajo hagamos para querernos, siempre llegará ese momento donde vamos a dudar de nuestro progreso. No importa que pese 25 libras menos que antes, dentro de mi vive la misma gordita de siempre; para mi, yo me sigo viendo igual. Pero todo esto no quiere decir que el trabajo de amarnos es en vano. Para mi la mejor prueba de que el trabajo que hago está funcionando es que no compré el paquete de los masajes. O que entiendo lo que mi amiga me quiso decir. Me quedo menos tiempo en el desamor y más tiempo en el camino al amor. Paso más tiempo diciéndome cosas bonitas y menos tiempo tratando de eliminar partes de mi cuerpo. Y además me perdono por de vez en cuando revisar ese sentimiento del desamor y me honro cada día por no quedarme en él.

Namasté,

Halima

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Halima Cuadra
7:08 pm

Cómo curar el estrés

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En mis clases de yoga privada he notado una constante en todos los clientes que atiendo: sin importar a que se dedican en su día a día están estresados.

También veo muchas personas con lesiones de diversos tipos. Lo primero que hago es una corta entrevista donde les pregunto cuando y cómo empezó el dolor o lesión, qué hacen en su día a día, qué tratamiento le han dado a la lesión, entre otras cosas. Naturalmente, todos mencionan de alguna u otra manera que están estresados por algo.

Mi trabajo consiste en descubrir algunas causas de la lesión y ayudarlos a través de posturas de yoga, la respiración consciente y algunos consejos a mejorar la condición, bajar la intensidad del dolor y tratar, quizás, de aliviar del todo la lesión.

Cada caso es diferente, pero hoy quiero contarles uno de los consejos que doy a todos mis clientes sin excepción.

Antes de nada, vamos a hablar un poco del estrés y sus causas. El estrés es una reacción del cuerpo a algo que nos preocupa. Lo cual está muy bien, ya que es el mecanismo de defensa del cuerpo ante elementos que atentan contra nuestra vida. El problema hoy día es que hay muchas cosas que nos producen estrés, como el tráfico o el trabajo, por ejemplo, y nuestra mente a nivel subconsciente no distingue entre el estrés trivial por que voy tarde a una reunión y el estrés de supervivencia por que me va a comer el tigre. Al no calificar estas aprehensiones en su justa medida, nuestra mente reacciona de la misma manera ante estímulos diametralmente opuestos.

Al reaccionar al estrés ocurren muchas cosas en nuestro cuerpo:

* Secretamos adrenalina, que es la sustancia encargada de acelerar nuestro ritmo cardíaco y a la vez de anestesiar nuestras terminaciones nerviosas. Gracias a ella es que no sentimos nada cuando nos golpeamos en situaciones peligrosas; hace mucho sentido, por que no podemos detenernos cuando estamos huyendo de una amenaza.

* Nuestro cuerpo suspende todos los procesos que no lo ayuden a escapar, como la digestión, la desintoxicación, la reparación de tejidos, etc. En su lugar, dirige toda esa energía a los lugares que ayudan a salvarnos, como: las piernas, los brazos y el cerebro.

* Respiramos por la boca y no por la nariz. La boca es una cavidad más grande y nos ayuda a obtener rápidamente el oxígeno necesario para escapar. Sin embargo, la boca no posee los filtros característicos de las fosas nasales, por lo cual el aire entra directamente a nuestros pulmones, exponiéndonos a enfermar más comúnmente de resfriado o contraer otros virus que estén en el ambiente.

* El cuerpo se contrae de manera que nuestros órganos vitales (como el corazón) queden protegidos y cosas “menos” importantes (como los brazos) queden expuestos. La lógica instintiva detrás de esto es que podemos vivir sin un brazo, pero no sin el corazón. Con esta contracción inhibimos el diafragma, que es el músculo encargado de  la respiración, y en su lugar activamos los músculos de la espalda alta para que empiecen a manejar la respiración.

Y estas son sólo algunas de las cosas que pasan en nuestro cuerpo cuando estamos estresados. Como dije al principio, nuestro subconsciente no califica las causas de nuestras preocupaciones, por lo cual es posible que nos expongamos a ocho horas seguidas de estrés, teniendo en cuenta que manejamos mínimo treinta minutos a la oficina en tráfico pesado, llegamos apurados a la oficina a contestar cientos de correos electrónicos, tomamos decisiones laborales, lidiamos con jefes intransigentes, pagamos las cuentas a tiempo, llevamos los niños a sus actividades extra curriculares, contestamos llamadas de promotores de ventas, buscamos que cenar, manejamos de vuelta otros treinta minutos a casa, en fin un sinnúmero de situaciones que potencialmente pueden provocarnos estrés.

Después de ocho horas usando los músculos de la espalda alta para respirar, haciendo un trabajo para el cual no están diseñados, sentimos como un nudo allá arriba. Esta molestia no es producto de una “sustancia mágica” que amarra esos músculos, sino el resultado del ejercicio extremo de los mismos durante un periodo de tiempo prolongado.

Pero así como nuestro subconsciente se engaña con cualquiera situación preocupante, nosotros podemos engañarlo voluntariamente para que no sienta estrés. Simplemente lleva los hombros hacia atrás y abajo, abre el pecho y respira sólo por la nariz. Concéntrate en RESPIRAR conscientemente, usando la nariz y no la boca, inhalando lentamente y exhalando de igual manera durante un par de minutos: el subconsciente recibe el mensaje que el peligro ha pasado, porque estamos exponiendo nuestro pecho nuevamente y respirando normalmente por la nariz.  Si hacemos esto cada vez que notamos que nuestro pecho está contraído podremos bajar los niveles de estrés del cuerpo durante el día, lo que a su vez nos traerá otros beneficios que detallaremos en una ocasión próxima.

Espero que este truquito te ayuda a eliminar esos molestos “nudos” de la espalda alta. Me encantaría conocer tus experiencias y si además experimentas otros beneficios. No dejes de contarme a través de mi Facebook o en Twitter

Namasté,

Halima


 

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Halima Cuadra
5:11 pm

Karma Yoga

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Algunas teorías filosóficas afirman que la fuente de nuestros pesares es el apego. Dicen que si logramos desapegarnos de las cosas seremos más felices y libres.
 
Hay un concepto en Yoga, Karma Yoga, significa no apegarse a los resultados de tus actos, o hacer las cosas sin esperar nada a cambio. Este concepto es la base de la ayuda desinteresada a los demás. Es también aplicable a nuestras decisiones, desapego al control del resultado de una decisión que tomemos. No de una manera irresponsable, sino dejando de un lado la necesidad de controlar el resultado.
 
De cuando en cuando la vida te tira algunas pruebas para ver si estas fuerte en tus convicciones, de cuando en cuando me encuentro en un momento o situación donde deseo fuertemente apegarme al status quo, yo no sé si es igual para todos, pero en mi caso no importa cuanto quiera apegarme y estar cómoda el universo me sacude la alfombra y me manda a otro lugar.
 
Mi familia se mudó de país cuando yo iba a cumplir 7 años. Aprendí muy temprano en mi vida que las cosas a las que te acostumbras pueden cambiar de un momento a otro y es mejor para tu salud mental adaptarte y empezar a ver lo bueno de cada lugar donde llegas, lo bueno de cada persona que conoces, para así tratar de ser feliz con lo que te llega. Es fácil pasar el día lamentándose por las cosas que no tenemos y usar eso como excusa para no llevar a cabo nuestros sueños.
 
El día que supe acerca de este concepto (Karma Yoga) me liberé de muchos pesares que tenía. Porque si bien aprendí a no apegarme a cosas materiales, lugares o personas; me apego a criticarme. Vivía regañándome por decisiones que había o no tomado. Quizás puedas relacionarte con algo como esto: “si hubiera hecho esto en vez de esto, el resultado hubiera sido diferente”, una y otra vez.
 
Karma Yoga dice que siempre tomas la decisión correcta con la información que tienes al momento de decidir y el resultado va a ser justo lo que tiene que ser.
 
El resultado puede o no puede gustarte, puede ser un completo desastre, pero eso es justo lo que tenía que pasar y no puedes controlarlo. Hiciste lo mejore que pudiste y diste lo que tenías que dar. Toma tiempo perdonarse, aprender la lección y más difícil tomar decisiones basados en este concepto, como todo hay que practicar.
 
No hay manera que puedas cambiar lo que hiciste, eso está claro, pero además la decisión que tomaste en su momento fue la mejor que pudiste tomar con la información que tenías en ese momento. Punto.
 
La próxima vez que te estés regañando por una decisión que no te haya gustado, respira, espera 3 días y acuérdate que estas tomando la mejor decisión con la información que tienes, déjale el resultado al universo o Dios o a la teoría de acción-reacción, la figura que te vaya mejor con tus creencias, y libérate.
 
Namasté,

Halima

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Halima Cuadra
4:49 pm

Se buscan actores principales

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Tengo un buen amigo que siempre pone esta frase en su estado de Facebook: “Yo soy el actor principal de mi vida”. Debo confesar que hace un tiempo cuando lo leía pensaba que era un egoísta que solo pensaba en él, hasta me molestaba. Estaba tan lejos de comprender lo que él decía.

Gracias a este camino del yoga, que he escogido para mi vida, he llegado a ser una persona muy confiada. Pienso que todos somos buenos por naturaleza hasta que se demuestre lo contrario, y cuando se demuestra lo contrario no es que esa persona sea mala sino que tiene unos motivos que no conozco.

Realmente creo que nadie se levanta en la mañana pensando como hacerle daño al de a lado, al compañero de la oficina, a su amigo, a su pareja, al perro o al gato. Nadie sale al tráfico y empieza a pitar por que te quiere molestar a ti personalmente.

La gente tiene su propia agenda en la cual tu vida y lo que tu quieras es secundario.  Y me voy a explicar un poquito más.
  • El que te está pitando lo hace por que piensa que así te vas a apurar y él o ella va a llegar a donde va más rápido.
  • Si alguien te “serrucha el piso” en la oficina, no es por que te quiere causar daño a ti, sino por que esta persona quiere escalar u obtener una mejor posición laboral, tú eres simplemente un daño colateral.
  • Si tu novia te dice que eres un mal novio por que no la escuchas (y aplica también para los casados), ella no quiere decir que tú eres una mala persona, ella quiere decir que quiere más atención.
Nada es personal, todo está teñido de nuestras intenciones, todos tenemos cosas más importantes que hacer que estar pensando en como fregar a otro.

Hace poco mi teoría fue puesta a prueba, resulta que fui digamos ¨víctima¨ de celos profesionales, yo, que no creo en los celos, no podía explicarme racionalmente como esta persona podía estar haciendo algo para dañarme deliberadamente, los celos van en contra de mi teoría.

Yo me he armado con una red de coaches, amigas y consejeras para estos y otros menesteres. Así que me fui a conversar con un grupo maravilloso de mujeres al que pertenezco, cuando llegué a la reunión con ellas sentía un gran dolor en el pecho.

Les conté lo que había pasado y les pedí su ayuda para lidiar con lo sucedido, les dije que había estado dándole vueltas al asunto y no podía ver el verdadero motivo de sus acciones y no sabía como dejarle saber a esta persona que me había herido y mucho menos como resolver el problema, les hice una descripción detallada de la relación que tengo con el agresor y les conté que si bien yo sabía que nadie hace nada para herirte, no podía entender por que estaba en esta situación.

Estas mujeres me explicaron que probablemente yo estaba causando celos con mis acciones y que por eso me habían atacado de esa manera, mi cara fue de incredulidad total, pero luego ellas añadieron: no trates de resolver la situación diciéndole como te sientes lo que debes hacer es valorizar el trabajo de esta persona y dejarle saber lo especial que es, por que realmente lo es.

Todo me hizo perfecto sentido, una vez más el “ataque”  no tenía que ver conmigo, sino con la inseguridad que esta persona estaba sintiendo en ese momento acerca de su propio desenvolvimiento, al decirme las cosas que me dijo  podía hacer ver que su labor era más importante que la mía. No es que estaba buscando que yo así lo pensará, no, ella solamente quería sentirse mejor con ella misma.

Al final de esta reunión salí sin el nudo con el que había llegado y además con mis creencias intactas: “Todos somos protagonistas de nuestra propia vida”.

Si logras hacer este pensamiento parte de tu vida te aseguro que vas a poder vivir con mucho menos rencor, rabias o al menos te puedes evitar o minimizar malos ratos.

Namasté,


Halima

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Halima Cuadra
1:01 pm

Disciplina y fuerza de voluntad

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Hay dos cosas que parecen ser claves para el buen estado físico y mental: fuerza de voluntad y disciplina. Estas palabras es lo primer que viene a mi mente cuanto tengo una tarea o meta que quiero lograr. Luego aparecen muchas excusas para no entrenar, no comer bien o no cuidar mi energía.
 
Tengo amigas que me dicen: "Es que a mi no me gustan los vegetales". A mi tampoco me gustaban, en la casa de mis padres no se comen vegetales o frutas regularmente, supongo que por que a mi mamá no le gustaban mucho.
 
Tengo otras amigas que me dicen: "odio hacer ejercicios".
 
Esta excusa me encanta: "yo no puedo hacer ejercicios por que se me ensucia el pelo y me tengo que hacer blower". Yo no soy deportista, ni maratonista, ni atleta de alto rendimiento; pero encontré dos actividades físicas que me gusta muchísimo: nadar y hacer yoga.
 
Algunos amigos me dicen: "es que para ti es fácil por que no te gusta la carne y eres bien disciplinada con lo que comes". En fin tengo un montón de estas razones por las cuales muchos que conozco no comen bien o no se ejercitan.
 
No soy una persona disciplinada definitivamente y la fuerza de voluntad no me acompaña, siempre me como un pedacito de pastel cuando voy a un cumpleaños y sigo llamando para salir a la misma amiga que me ha dejado plantada mil veces aunque me he jurado no hacerlo más.
 
Gracias a mis instructores y a mi escuela de nutrición descubrí que todo eso de la disciplina es una gran mentira. Sí, así como lees es una mentira. Yo tengo más de cuatro años de haber bajado de peso y mantenerme, quienes me conocen saben que no soy una adicta al gimnasio, todavía salgo a comer por ahí y me tomo un traguito.
 
No cambié mágicamente, lo único que cambió fue que empecé a probar los vegetales gracias a algunas nutricionistas que visité. Empecé a añadirlos a mis comidas, si de algo me sirve ser curiosa ha sido para esto: investigo miro en la web, busco recetas, si abre un restaurante de comida que no conozco voy a conocerlo, si hay una dieta nueva la pruebo.
 
Hoy en día gracias a esta práctica como más cosas que antes, pero he creado un gusto por las cosas naturales, bien preparadas, y sobre todo por cosas con buen sabor y saludables. Sigo comiendo bastante y abundante, mis amigos me dicen cariñosamente “la yogi que más come”.
 
Me niego a pensar que estar saludable debe ser complicado, me niego a pensar que tengo que pasar 3 horas en el gimnasio diarias para estar en mi peso.  Simplemente no me parece sostenible, no va con mi estilo de vida.
 
El cuerpo humano es maravilloso, entre más tiempo pasas comiendo cosas saludables más creas el gusto por ellas y menos te provoca comer comidas rápidas y procesadas. Pasa lo mismo con la actividad física, entre más lo haces más te provoca.
 
Mi recomendación es que pruebes diferentes cosas. Ve a bailar si te gusta, nadar si puedes, correr es barato, prueba el gimnasio, haz de todo hasta que te topes con algo que te encante. Una vez empieces vas a darte cuenta que la actividad física también es adictiva.

 
Entrevista a personas que ya hayan logrado lo que tú quieres lograr. Ve a una nutricionista, coach o psicólogo, busca ayuda, pero sobre todo sé muy curioso y no tomes nada como la verdad absoluta, tú eres el único que realmente se conoce y que realmente sabes como reacciona tu cuerpo.
 
La receta entonces para cumplir nuestras metas de salud, o sueños es: una vez tengas claro lo que quieres encuentra la manera mas divertida y placentera para llegar a ese fin, sino te la estas pasando bien es muy poco probable que quieras seguir haciéndolo y vas a encontrar cualquier excusa para no hacer nada.

Namasté,

Halima

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Halima Cuadra
5:34 pm

Críticos profesionales

Tengo una amiga que tiene todo para ser feliz: es inteligente, divertida, espiritual, hermosa, buena amiga y muy confiable. La mayor parte del tiempo es muy agradable estar con ella. Siempre que nos reunimos a conversar me cuenta sobre alguna tragedia nueva en su vida y según lo que me parece que su vida es bastante complicada.
 
Pasé mucho tiempo preguntándome ¿por qué?, ¿por qué tiene tantos problemas?, ¿por qué todo le sale mal?, ella siempre me dice que yo soy una suertuda, que las cosas en mi vida siempre están bien y fluyen. La verdad no siempre están bien y no siempre fluyen mucho que digamos, pero definitivamente, mi vida es menos complicada.
 
Me puse a pensar que era lo que nos diferenciaba, y un día conversando con ella me di cuenta. Justo hablábamos de algo muy bueno que estaba pasando en su vida, y luego de que me contó todo lo bueno me dijo el malvado PERO: “pero no es exactamente lo que quería, mira que los acabados de este apartamento no son buenos…”
 
Y caí en cuenta, no hay manera de que algo bueno pase en su vida si solo ve lo malo en todo, y este no es un concepto supersticioso, si solo hablas de lo malo en tu vida, si solo ves lo malo no dejas espacio para lo bueno y lo positivo. No lo notas nunca.
 
Vives constantemente buscándole la quinta pata al gato y siempre se la encuentras. Y los que están cerca de ti eso es lo que ven, que tu vida es un caos y estas muy complicado para dar un paseo agradable por el parque, así que quizás inviten a otra persona con más tiempo y menos problemas.
 
Tengo un amigo que abrió una oficina en un área muy linda de la ciudad, la oficina es alucinante, él muy emocionado invitó a sus amigos a que la visitaran y casi todos le decían lo hermoso que estaba el espacio. Llegaron 2 amigos de él que en cuanto entraron notaron como la pintura en un área se estaba descascarillando y el otro notó como un a puerta no cerraba bien. Eso fue lo único que dijeron al respecto del sitio.
 
Cuando oí lo que habían comentado, caí en cuenta que era ese mismo tipo de persona que solo ven lo malo en la vida. Definitivamente mi amigo había notado esos problemas en el espacio, él se había pasado meses enteros estudiando cada detalle. ¿Era realmente necesario que estas personas le recordaran esto?, no.
 
Debemos reconocer cuando estamos en este tipo de postura. Cuando sólo criticas sólo eres capaz de ver lo malo, te has entrenado para ello. Date cuenta que si te siguen pasando cosas malas en tu vida, no es por que te dejaron de pasar buenas, es que perdiste la habilidad de ver lo bueno en tu vida.
 
¿Y si no eres tú el negativo sino un amigo, conocido o familiar tuyo?

Primero define si es siempre así o esta pasando por una etapa. Si está pasando por esa etapa como buen amigo o familiar sólo te queda oírlo y no tomarte nada personal. Al final todo los juicios de cada persona no son más que eso: sus juicios, y no tienen nada que ver contigo, es el reflejo de lo que está pasando dentro de ellos en ese momento.
 
Si puedes identificar que esa es la manera de operar de esta persona siempre y no estas en la posición o en el deseo de evitarla entonces mi recomendación sería que dosifiques el tiempo que pases con ella. No es necesario invertir nuestro tiempo en personas o actividades que no resalten lo positivo de este maravilloso mundo.
 
Namasté,
 
Halima

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Halima Cuadra
12:59 pm

Como nos habla nuestro cuerpo

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No es ningún secreto que la gran mayoría de las mujeres tenemos, o hemos tenido, una relación de odio-odio con nuestro peso. Algunas queremos pesar menos, la mayoría, otras quieren pesar más, esas son unas pocas afortunadas que se dejan odiar por el resto de las mortales. Algunos hombres también entran en esta carrera por perder o ganar peso, la psiquis del hombre es diferente y las razones para querer perder peso pueden ser  muy distintas. Para ambos quizás la solución puede ser la misma.

Mi intención no es escribir un post más con consejos de cómo adelgazar, todos sabemos a estas alturas que hacer. Tenemos acceso a mucha información ya sea en libros, internet, radio o televisión: come menos, más verdes, más agua, más ejercicios, duerme más, menos alcohol, deja de fumar y ¡listo!.

Pero ¿por qué se nos hace tan difícil seguir estos ¨simples¨ pasos?

Te voy a contar mi experiencia, quizás esto te sirva de referencia y puedas ver las cosas desde otro punto de vista.

Hace ya casi 20 años empezó mi lucha contra mi peso y mi imagen. Durante mi adolescencia y consecuencia de un par de viajes al norte gané 10 kilos que me atormentaron desde entonces hasta hace 4 años más o menos. Hemos tenido una relación complicada, algunas veces me abandonaron y otras se quedaron conmigo más del tiempo que hubiese querido, trayendo más kilos a acampar en mi cintura. 
Aún sabiendo todo lo que tenía que hacer, no lograba perder el peso que quería de una manera permanente.

Me decía a mi misma que no tenía tiempo para hacer ejercicios, y que además yo no era atlética. Tengo el recuento de las mejores excusas para no llevar una vida sana y ordenada.

Mi llamada de atención fueron 2 cosas:
  • Mis constantes migrañas, que ya estaban fuera de control.
  • Mi profesorado de Yoga.
Estaba sufriendo de migrañas. Siempre he tenido miedo a volverme loca y me refiero a sufrir seriamente una enfermedad mental, no loca como dice la gente que estoy, esa locura temporal es una forma más creativa de ver y afrontar la vida. No, esa no, me refiero a una enfermedad seria y reconocida con nombre propio y que aparezca en Wikipedia.

Dentro de esas enfermedades mentales la que más me atormenta es el Alzheimer, mi abuela materna murió de esta terrible enfermedad y tiene un componente genético. Supuse que el estar lastimando mi cabeza constantemente no sería bueno para evitarla.

Tenía que hacer algo. Hace un tiempo leí que las migrañas podían ser provocadas por ciertos alimentos. En algunos casos es un bajón de azúcar después de haber comido algo muy alto en azúcar; el cuerpo se descompensa y produce esa sensación de mareo, dolor y estrellitas. Mis migrañas están provocadas directamente por lo que como.

Estudiando mi profesorado de yoga conocí algo que se llama Ahimsa. Trata de la no violencia contra ningún ser vivo (es la base del vegetarianismo), lo más importante, no violencia contra nosotros mismo.

Me chocó en ese momento como siendo una aspirante a profesora de yoga yo estaba cometiendo obviamente actos violentos contra mi cuerpo. Me daba pena pensar que les iba a enseñar a mis alumnos a no ser violentos y que en el fondo yo era una hipócrita por que yo me estaba causando dolor. Y para rematar sentía que mi apariencia física no era la de una “yogi”.

Las cosas te llegan cuando estas listo y en esos días me llegó un email de una Coach de Salud Holística que estaba recomendando el programa de otra Coach para desintoxicarse. Me inscribí inmediatamente, ¡eso era lo que necesitaba una medida más drástica!. Porque por más que comía cosas sanas y bajas en azúcar, seguía sufriendo de migrañas.

Empecé el programa de desintoxicación por 21 días, donde además de desintoxicarme físicamente me desintoxiqué emocionalmente. Durante el programa la Coach nos pedía que escribiéramos sobre nuestros sentimientos y reacciones a lo que comíamos. Al finalizar mis migrañas eran historia, había comprendido como mis emociones afectaban directamente la manera en que mis alimentos eran procesados por mi cuerpo y como afectaban mis decisiones frente a lo que comía. Lo mejor: había perdido el miedo a comer.

¿Cómo lo hice?

Entendí que mis migrañas eran causadas tanto por mis toxinas físicas como por las emocionales. La solución para mi peso y dolencias, no era un régimen alimenticio, ni aprenderme los valores calóricos de cada alimento. Era oír mi cuerpo, mi coach me ayudó a identificar donde había ruido en mi vida y como calmarlo para poder empezar a oírme. El enfoque de un Coach Holístico era el que yo necesitaba.

El cuerpo constantemente nos manda mensajes de lo que quiere y es solo cuestión de afinar el oído. Por ejemplo: sentir dolor físico es un mensaje alto y claro que necesita atención porque lo hemos ignorado.

A partir de ese momento he perdido esos 10 kilos, poco a poco, hoy en día ni siquiera son importantes. Aprendí a oír mi cuerpo y mis deseos, ¿qué es lo que realmente quiero comer? ¿qué es lo que realmente quiero hacer? ¿quiero caminar? ¿quiero nadar?.

Puede ser que no seguimos esos pasos tan sencillos para llevar una vida saludable porque estamos ocupados en otras cosas, porque pensamos que cuidar nuestro estado físico es superficial, o porque tenemos mucho ruido y distracciones que nos alejan de nosotros mismos.

Todos somos diferentes y puede ser que mi solución no sea la tuya, pero mi solución acepta ser adecuada por cada quien, quizás valga la pena probarla, ¿verdad?.

Si tienes problemas con tu peso y quisieras que fuera diferente te recomiendo buscar ayuda y no conformarte con poco. Somos seres complejos, pero las soluciones no deberían ser complicadas ni estandarizadas. Yo te sugiero seguir pasos sencillos que tomen en cuenta todas las áreas de tu vida, quédate cerca de aquellos consejeros o profesionales de salud que además de decirte que comer te pregunten como estás y como va el trabajo.

Namasté,

Halim
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Halima Cuadra
8:32 am

Mi momento más feliz

Tengo una relación muy agradable con mi mama, para los que creen en otras vidas les digo que esa mujer y yo fuimos hermanas en otra vida, para los que no, simplemente les cuento que yo la veo a ella como una amiga a la que le cuento todo, y que sin decirle mucho siempre puede leer mis estados de ánimo.

En nuestras tertulias donde solemos repetir el mismo cuento una y otra vez  sin que eso logré desinteresarnos por lo que la otra habla, hay un tema que a mi mamá le gusta contarme: la época de su vida en la cual ella se sintió más feliz. La época siempre es la misma una franja de tiempo entre sus 19 y 25 años, donde según cuenta no tenía ninguna responsabilidad pero era independiente económicamente, viajaba y se divertía.

Tengo un buen amigo con el cual siento mucha conexión que también me ha conversado lleno de ilusión de su época más feliz. Para él fue su niñez, sus años de primaria hasta justo antes de la adolescencia.

Ambos en su momento me han hecho reflexionar en cual es mi momento más feliz y durante varios años he estado examinando y valorando varias etapas de mi vida para encontrar ese momento, y quería encontrarlo porque si por esas cosas de la vida me encuentro con el genio de Aladino y el señor me dice que me va a cumplir el deseo de volver a un momento de mi vida que quiera volver a vivir quiero tenerlo listo y claro, para no fallar, para pedir exactamente lo que quiero.
Esta es otra parte de mi personalidad, mi primera carrera es Ingeniera Industrial y me gustan mucho los números y las cosas exactas, delimitadas, que se puedan comprobar. Estar lista para eventos por si las moscas es algo que forma parte de mi andar por este mundo.

Una de las cosas que recuerdo todos los días es disfrutar el momento, estar presente, es una enseñanza del Yoga. Estar en el presente y disfrutarlo es algo que trato de transmitir a mis clientes de coaching y a mis alumnos de Yoga, no pensar en otra cosa que no sea lo que están haciendo en ese momento. Tener un plan pero no perderme el camino, disfrutar el camino por el que ando, que es lo único seguro que tenemos, lo único que se puede modificar es el ahora. Al futuro no estamos seguros que llegaremos y el pasado no podemos manipularlo.

La verdad es que yo no quiero volver a ninguna época pasada, después de analizar y de evaluar y comparar diversos momentos de mi vida, llegué a la conclusión ya hace unos años, mucho antes de conocer el Yoga, que mi momento más feliz es ahora.
Cuando era niña era feliz de jugar con mis hermanos y de que mi abuela me consintiera en todo; en la escuela secundaria era feliz de no tener que pagar la renta, no tener responsabilidades y escoger las amigas que me han acompañado por más de 20 años y no me imagino mi vida sin ellas; cuando estaba en la universidad era feliz de escoger mi futuro, de jugar al adulto; cuando empecé a trabajar estaba feliz de la independencia económica; cuando me mudé de la casa de mis padres estaba feliz de tener mi espacio.

Cada etapa me ha dejado amigos entrañables, seres maravillosos que me han regalado sus secretos y un poquito de sus vidas; en el 99% de las relaciones de pareja en las que he estado he sido feliz, de todas he aprendido cosas de mi personalidad, me han empujado a estar donde estoy y ser quien soy, hombres encantadores que me han permitido ser su amiga y confidente por un periodo de sus vidas. Como todos he sufrido con rupturas y desamores, pero ese pedazo es solo una pequeña veta del todo.
Si me encuentro con el genio pues le voy a contar que soy feliz, que no quiero volver a ninguna relación del pasado, ni quiero volver a ser la niña en faldita de cuadros que no quiere desayunar, que no quiero trabajar en un banco, que amo a mis padres y lo que mas me gusta es visitarlos, en fin creo que tengo mucho que contarle, por que cuentos es lo que hay.

¿Qué le pediría?

Le pediría un botón, un botón que me sirva para apretarlo cuando este ansiosa por un problema futuro que me aqueje en el presente y que me relaje; ese mismo botón tiene que servir para los que me conocen y quieran vivir en el presente felices,  por que me mortifica ver amigos, familiares o clientes tratando de estar en otro lado que no sea aquí y ahora. Quiero un botón que me sirva para acordarme que me gusta mi presente mas que mi pasado y que mi futuro me va a gustar mas aún.


Namasté,

Halima
Heart In Sand by Petr Kratochvil

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Halima Cuadra
7:04 pm

Aprendiendo a meditar

Tengo 8 años de estar tratando de ser lo mas yogi posible, en algunas etapas he estado muy conectada con este deseo en otras muy alejada de esta práctica.

Los últimos 3 años han sido los mas intensos, esto me llevó el año pasado a tomar el profesorado de Yoga para poder compartir esto que siento cuando practico, con los demás. Es una necesidad de compartir el bienestar que me brinda más que cualquier otra cosa buena que me haya traído, y haber hecho el profesorado me trajo un montón de nuevas y maravillosas experiencias que en otro post te contaré.

Una de las cosas que más me llaman la atención del Yoga es la meditación, y así como me llama la atención era una de las partes que encontraba más difícil. No podía sentarme por 5 minutos, al menos quieta con la mente en blanco, ¿quien sintiendo que las piernas se le duermen puede no pensar en eso?, me desanimé muchas veces y lo volví a intentar otras cuando me sentía inspirada o sentía “esta vez si lo voy a lograr”. Probé varias técnicas, compré 3 libros, que no leí, en fin investigué y traté.


Antes de seguir y para que esta historia haga sentido hay otra cosa que tengo que contarte: a mi me gusta cantar.

Mis hermanos se sorprende que lo haga decentemente, cuando era una niña pegaba alaridos horrorosos y molestos cada vez que lo intentaba, me gané la fama de mala cantante, bueno no simplemente mala sino malísima.

Esto me duró hasta principio de mis años veintes. Un día sentada en un bar karaoke tuve un momento que sin ser muy pretenciosa podría llamar de iluminación, lo que pasó fue que por primera vez pude oírme, hasta entonces yo NUNCA me había oído, hasta ese día entendí la molestia que le causaba a mis hermanos cuando cantaba. Y sí fue en un bar karaoke al que asistía a morirme de la envidia de oír a todos cantar menos yo, así de masoquista es uno a esa edad. Ya sé que no era un sitio muy yógico pero este fue el escenario para la primera vez que puedo recordar que me conecté conmigo misma y me oí. Y no tengo mucha experiencia en estar iluminada, o mejor dicho, no sé nada al respecto, pero ese momento definitivamente me lanzó una luz a mi vida. Y una adicción al karaoke que no se me quita.


Volviendo a lo de la meditación, como te estaba contando hay muchas maneras de meditar y yo descubrí una que me ha fascinado y es la meditación cantada, lo cual ahora me es más natural, desde que me oigo. Supongo que puedes agarrar una canción cualquiera y repetirla mil y un vez hasta que logres no tener que pensar en lo que estas diciendo y solo sentir, pero el mundo de los yogis tiene muchas canciones en diferentes idiomas antiguos entre ellos Gurmukhi, ahí te dejo el link a Wikipedia por si quieres saber más sobre este idioma. Al uno no entender exactamente lo que dice es mas fácil no pensar en nada y como nunca antes las has oído pues no te traerán ningún recuerdo, con miedo de sonar cursi me atrevo a decirte que lo que vas a sentir es mágico.

¿Y la postura? Ni te preocupes siéntate de alguna manera cómoda para ti en un principio, y canta, canta, canta.

¿Y si no sabes cantar? Tampoco importa, busca un lugar privado y listo.

A mi esta meditación me ha ayudado a crear resistencia para estar sentada más tiempo, y ahora hasta logro estar un par de minutos tratando de no pensar en nada, una cosa me ha llevado a otra.

Te dejo aquí abajo algunos links de canciones o sites que me gustan para meditar, y cuéntame que tal te va.

http://www.spiritvoyage.com/globalsadhana/expandyourintuition
http://www.youtube.com/watch?v=c1XCS0g6J4A
http://www.youtube.com/watch?v=tZZAAxmAb5A&feature=related

yoga-halima



Namasté,


Halima

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